La Rebelión de la Desnudez y el Significado de la Ropa-John Piper

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La primera consecuencia del pecado de Adán y Eva mencionado en Génesis 3:7 es que “sus ojos fueron abiertos, y conocieron que estaban desnudos.  Entonces, cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.”
Repentinamente tomaron consciencia acerca de sus cuerpos.  Antes de la rebelión en contra de Dios, no se avergonzaban. “estaban desnudos ambos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (Génesis 2:25).  Ahora hay vergüenza. ¿Por qué?
No hay razón para pensar que esto  sea porque inesperadamente llegaron a ser feos.   Su belleza no fue en el punto en Génesis 2:25, y su fealdad no es el enfoque en Génesis 3:7.  ¿Por qué entonces se avergonzaron?  Porque el fundamento que mantenía el pacto de amor se colapsó.  Y con ello, la dulce y total seguridad del matrimonio desapareció para siempre. Más
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Modestia: El Reflejo Gozoso de un Corazón Temeroso del Señor

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Iniciando con el Corazón

¿Cómo hace una mujer para discernir algunas veces la línea delgada entre un vestido modesto y una vestimenta para ser el centro de atención?  La respuesta inicia en la motivación del corazón.  Una mujer debe examinar sus motivos y metas para su manera de vestir.  ¿Es su intención mostrar la gracia y belleza de la feminidad?  ¿Es su intención revelar un corazón humilde y consagrado para adorar a Dios?  ó ¿es llamar la atención a usted misma y exhibir su belleza? O aun peor, ¿esforzarse para despertar la sexualidad masculina?  Una mujer quien se enfoca en adorar a Dios considerará cuidadosamente como está vestida, porque su corazón dictará su guardarropa y su apariencia.
 (John MacArthur).
Algunas preguntas del CORAZÓN para considerar:
·      ¿Qué declaración hace mi vestimenta acerca de mi corazón?
·      En la elección de la ropa que he de vestir hoy, ¿Cuál atención deseo llamar? y ¿cuál aprobación quiero tener? ¿Estoy buscando agradar a Dios o impresionar a otros?
·      ¿Es mi vestimenta consistente con los valores bíblicos de modestia, dominio propio y apariencia respetable?, ó ¿mi vestido revela una identificación  excesiva y fascinante con los valores culturales pecaminosos?
·      ¿Con quién estoy tratando de identificarme a través de mi vestir?  ¿Es la Palabra de Dios mi norma o lo es la última moda?
·      ¿He pedido a otros individuos piadosos evaluar mi guardarropa y mi vestir?
·      ¿Existe alguna contradicción entre mi profesión de fe y mi práctica de la piedad?


Bendiciones de la Modestia
Recibir paz
Dios manda la modestia.  Aquellos quienes aman los mandamientos de Dios y los obedecen tienen gran paz. (Salmo 119:65)
Recibir el tipo correcto de atención
En general, serás guardada del tipo atención errado de la clase de hombres desviados, y atraerás el tipo  de atención correcta de la clase de hombres justos. (Mateo 5:27-28).
Reflejar la belleza interior imperecedera
La modestia expresa el corazón escondido de una persona, lo cual es lo que Dios más valora.
(1 Pedro 3:3-6).
Reflejar la piedad
Las mujeres piadosas se visten modestamente.
(1 Timoteo 2:9-10).
Reflejar el temor del SEÑOR
 La modestia muestra tu cuidado acerca de lo que Dios piensa acerca de ti y que no estás esclavizada a la moda, tendencias, o las opiniones de otros. (Proverbios 1:7).
Reflejar pureza del corazón
La modestia expresa pureza del corazón; la cual trae la asombrosa bendición de ver ¡al gran Dios del universo! (Mateo 5:8)
Recibir bendiciones en el matrimonio
La modestia ayuda a preservar la pureza y las maravillas del lecho matrimonial. (Hebreos 13:4).
Recibir alabanzas
Serás valorada por tus cualidades espirituales y del corazón más que por las características físicas. (Proverbios 31:30).
Resoluciones para la Modestia
1. Resuelvo vivir para agradar a Dios y darle la Gloria. (Salmo 86:12).
2. Cedo mi cuerpo a Dios. Oro, “Señor mi cuerpo te pertenece.” (Romanos 12:1-2).
3. Resuelvo ser modesta porque esto agrada a Dios (1 Timoteo 2:9).
4. Resuelvo ser pura. (Proverbios 22:11).
5. Resuelvo nunca vestirme en una forma que pudiera tentar a los hombres a tener pensamientos lujuriosos. (Romanos 14:13).
6.  Estaré dispuesta a permanecer en contra de cualquier cultura que es contraria a la Palabra de Dios y sus caminos. (1 Juan 2:15-17).
7. Resuelvo dejar cualquier prenda en mi closet ó sacarla de mi guardarropa sino glorifica a mi Señor. (1 Corintios 6:19-20).
8. Seré humilde y abierta ante las recomendaciones de otros. (Salmo 25:9).
RECUERDA que es posible tener una apariencia exterior modesta mientras tienes el corazón de un fariseo (lleno de crítica,  auto justicia, e hipocresía). (Mateo 23:27-28).  La modestia no es primero un asunto del vestir, es primordialmente un asunto del corazón.
El Regreso a la Modestia Cristiana
Aunque no debemos estar avergonzados del cuerpo en sí mismo como si fuera una cosa mala, debemos cubrirlo apropiadamente para preservar la castidad en mente y espíritu, especialmente en la adoración colectiva de nuestro Santo Dios.  
Los padres y los maridos son en última instancia responsables por lo que las mujeres de su hogar visten.  (Efesios 5:25-31).
Evaluaciones Prácticas 
Algunas veces no es lo QUE estás vistiendo, sino COMO lo estas vistiendo.  Presentamos algunas preguntas que te ayudaran a examinarte:
1. ¿Cuándo estoy vistiendo una blusa o prenda, puedo ver algo de mi pecho cuando me inclino? Si es así, necesito recordar colocar mi mano contra mi prenda cuando me inclino.
2. ¿Si estoy vistiendo una prenda con botones, hay algunos espacios que exponen mi pecho cuando giro a los lados o me muevo? Si es así, necesito poner un seguro entre los botones.
3. ¿Mi abdomen, espalda o ropa interior es mostrada cuando me inclino, me siento o levanto mis manos? Si es así, necesito encontrar una camiseta o blusa más larga o pantalones cuyo tiro sea más alto.
4. ¿Cuándo me siento, mi falda o prenda deja ver demasiado mis piernas? Sí es así, necesito tener cuidado de cómo me siento.
5. ¿Si permanezco en el sol, mi falda es transparente? Sí es así, necesito un fondo.

Advertencias Masculinas
Toma en cuenta de que existe vestimenta en particular que es un tropiezo para los hombres en su lucha contra la lujuria. Por ejemplo:
1.  Camisetas, blusas, faldas o vestidos pegados o ajustados.
2. Blusas, vestidos o prendas con escotes  pronunciados.
3. Blusas o camisetas  cortas, así como vestidos que dejan ver el abdomen y/o la espalda.
4.  Vestidos o prendas cortos o minifaldas. 
5. Los tirantes de la bolsa o mochila cruzando sobre el pecho.
6. Pantalones ajustados, especialmente sin bolsas    
     traseras.
7. Faldas largas con aberturas muy arriba a los lados.
8. Blusas, vestidos o prendas sin mangas y sin tirantes (Strapless).
9. Blusas, vestidos o prendas sin mangas y con tirantes. (Spaghetti-Strap).
10. Blusas, vestidos o prendas con telas traslucidas, especialmente cuando el sostén o la ropa interior es mostrada.
11. Pants con letras en la parte trasera.
12. Camisetas con letras sobre el pecho.
13. Shorts demasiado cortos.
14. Y sí, ¡también demasiado maquillaje!
Iglesia Bíblica Piedra Angular
Glorificar a Dios haciendo discípulos del Señor Jesucristo
Parte de este tríptico ha sido tomado de Revive Our Hearts  y Girl Talk: Mother-Daugther Conversations on Biblical Womanhood by Carolyn Mahaney and Nicole Whitacre.

Modelando Modestia-Mary K. Mohler-Segunda parte

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¿Cuáles son las directrices de la Escritura acerca de la modestia?  Hay muchas.  Sabemos que después de la Caída, Adán y Eva se cubrieron a sí mismos pero no fue suficiente.  Por lo cual Dios los vistió, como leemos en Génesis 3:21.  En Deuteronomio 22:5 se nos dice que la mujer debe tener una apariencia femenina.  Nosotras no nos cortamos el pelo como los hombres.  Nosotras no vestimos ropas que parezcan como la de los hombres.  ¿Esto significa que tenemos que salir con tocado y encaje todo el tiempo? No, aunque no hay nada de malo en el tocado y el encaje.

El Nuevo Testamento también contiene directrices específicas para las mujeres acerca de este problema intemporal.  Nosotros leemos, Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.” (1 Timoteo 2:9-10 LBLA).  Tenemos un  pasaje idéntico por un autor diferente en 1 Pedro 3:3-4. Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.

Observa que estos textos no dicen que las mujeres no pueden peinarse su cabello o usar joyas de oro.  Los pasajes dicen que su adorno  no debe ser meramente externo.  Aquellos que tratan de forzar  la interpretación anterior tienen que decir también que las mujeres que enseñan no deben usar vestidos tampoco.
Quizás deberíamos comprometernos a memorizar estos dos pasajes.  Deberíamos escribirlos y colocarlos en nuestros espejos o llevarlos a nuestros cuartos de vestir para recordarnos que hay directrices y normas bíblicas. 

¿Qué hay respecto a la forma de vestir para ir a la iglesia?  Déjame ser clara.  Si llegas a la iglesia y tu perfume llega cinco minutos antes que tú, hay un problema. Si llegas a la iglesia vestida de tal manera que gastaste más tiempo y esfuerzo preparando tu ropa, tu cabello y maquillaje que el tiempo que gastaste en preparar tu corazón para la adoración colectiva del único Dios Verdadero,  hay un problema.  Sin embargo, si llegas a la iglesia vestida como si estuvieras lista para lavar cerdos de una granja, hay un problema.  Si llegas a la iglesia vestida de tal manera que para el fin del culto la gente alrededor de ti, no por culpa de ellos, conoce el color de tu ropa interior y te han visto hacer una danza shimmy tratando de caminar con tu falda demasiado corta y demasiado apretada, existe un problema grande.
No culpes a los hombres alrededor de ti quienes vienen a ser  bastante inoportunos con su vista y decirles que necesitan guardar sus mentes fuera del canal.  Proverbios 30:20 dice, “Así es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca, y dice: No he hecho nada malo.”  Damas debemos recordar que las batallas que  los hombres enfrentan para permanecer puros tienen que ver con el ser estimulados visualmente por las mujeres.  Ellos nunca deberían tener exhibido ese estimulo en sus caras y tenerlo dentro de la iglesia es una abominación.
            Lo que empezó como un movimiento bien intencionado en contra de la ropa ostentosa ha resultado en la apertura de  las compuertas  para todo lo que venga.  Es muy difícil recuperarnos y tomar pasos hacia atrás hacia el vestido Dominical.   El cuarto mandamiento sigue en pie.  “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.” (Éxodo 20:8).  Muchos han olvidado que el domingo es para ponerlo aparte, y que no es como los otros días.
            Otro tema importante relacionado es cuán exitosos somos como padres en enseñar la modestia a nuestras hijas.  Por ejemplo, muchas madres cometen el error crítico de tratar de ser las amigas de sus hijas en lugar de ser sus madres.  A menudo, la primera prenda que la jovencita selecciona por sí misma, es un modelo que está sobre el filo de la navaja.  Entonces la mamá racionaliza.  Su hija es una buena chica.  Ella no  fuma y no toma.  Ella lo va a comprar con su propio dinero.  Todas sus amigas están vistiendo este estilo.  Además, si dices que “no,” esto arruinará toda la atmosfera de la salida.  Así que, la mamá da su aprobación.
“Quiera Dios darnos a ambas el deseo y la sabiduría para vivir vidas santas en todo aspecto.  Un mundo perdido nos está mirando.”
Todos queremos que nuestros hijos nos amen, pero, ¿a qué costo?  ¿Cuándo planeamos empezar a enseñarles?  ¿Una vez que estén saliendo de la universidad?  No, debemos enseñarles lo más temprano posible para que ellos estén firmes en algo o sino, ellos irán errando en todo.
La moda apropiada para jovencitas está fuera de aquí.  Algunas veces tienes que parecer un poco más duro con ellas.  Un buen inicio es evitar el  departamento  de jovencitas. ¿Estoy diciendo que mi hija jovencita no puede vestir jeans, camisetas, shorts, ropa de baño o faldas que estén  arriba de la rodilla?  No, hay ocasiones que ciertas prendas están dentro de las categorías apropiadas.  ¿Estoy diciendo que nunca, nunca, ni aún una vez puede ella vestir un halter top, tube top, cropped top, mini faldas, camisetas ajustadas al cuerpo, o cualquier prenda que muestre su pecho o abdomen, jeans hip-hugger y camisas que no se cierren, que ella no puede ir a la tienda de ropa Abercrombie (una tienda juvenil de moda en los Estados Unidos), que ella no puede estar en el negocio del maquillaje cuando ella está en sus 14 años, y que su ropa para el Domingo va a ser diferente de su otra ropa?  Sí, eso es exactamente lo que estoy diciendo.  No me gusta la tienda de descuento cuyas etiquetas dice, “no hay reglas,”  su padre y yo creemos que hay reglas.  Hay absolutos.  Existe una línea que no debes cruzar.  Y me apresuro a añadir que esto no es asunto de si  su padre fue un presidente de un seminario o un conductor de maquinas retroexcavadoras, las reglas deberían ser las mismas.
¿Esto suena como un padre autoritativo?  Bien así debe ser.  Los padres están para amar, pastorear y animar a sus preciosos hijos pero también son mandados a enseñarles y amonestarles, porque ellos siguen siendo sus hijos.  Ellos necesitan dirección.  La mayoría de los padres cumplen con la parte de animar a sus hijos, pero abdican completamente del tema de la autoridad.  Ellos permiten que sus hijas salgan fuera y “vayan juntamente con la multitud, expresándose a sí mismas y desarrollando sus propias personalidades,”  y cuando ellas llegan a parecer como rameras, los padres se echan las manos a la cabeza y dicen, “ella no parece pensar igual que nosotros acerca de la moda.”
Madres de hijos varones me han preguntado a menudo, ¿Qué podemos hacer? No tenemos hijas en las que podamos influir, pero tenemos hijos varones que están mirando como sus hijas se visten.”  Los hombres de todas las edades luchan con esto.  Es nuestro trabajo como madres de hijas asegurarnos que la apariencia de nuestras hijas no esté causando en los varones un tropiezo o causando que otras mujeres les sigan como ejemplos de cómo vestirse inmodestamente.
El gran predicador Puritano, Richard Baxter, dijo a las mujeres, “y no deben colocarse en ninguna manera como piedras de tropiezo, o como viento para encender el fuego de la lujuria, o convertir sus adornos en trampas, sin embargo deben caminar entre personas pecaminosas como lo harían si caminaran con una vela entre paja o pólvora, además puedes encender la llama sin saber predecir, cuando será demasiado tarde para apagarla.” Qué advertencia tan apropiada.
Por otro lado, existe un mundo que dice que no hay reglas y cualquier cosa está bien.  Entonces tienes a algunos cristianos de tipo tolerante quienes claman, “Libertad, libertad, no estamos bajo la ley, estamos bajo la gracia. Esto  no es esencial.  Puedes vestir lo que  quieras.”
En el otro lado, hay también algunos cristianos legalistas quienes restringen radicalmente lo que ellos creen que a las mujeres les está permitido usar.  Finalmente, hay una amplia área en medio de cristianos que  practican la modestia.  Hay una gran diversidad en este terreno del medio.  Aquí es donde nuestros gustos y estilos son reflejados por muchas diferentes opciones que están permitidas para expresar nuestras preferencias.
¿Dónde te encuentras en esta escala?  ¿Has pensado acerca de ella?  ¿Eres como “Damaris Distraída”  quien salta sobre las áreas grises algunas veces?  ¿Eres como “Minerva” quien piensa, “debería compartir está preciosa figura que tengo con el resto del mundo,”  y estar vistiendo inmodestamente algunas veces en nombre de la generosidad?  Quizás debemos ir a casa y con todas nuestras disculpas para “Elina Económica,”  ir dentro de nuestros closets y sacar algunas cosas que no pasan la prueba.
¿Dios se preocupa de cómo vestimos?  Sí, Él lo hace.  El tiene cuidado acerca de cada aspecto de nuestras vidas.  Somos llamadas a ser santas, santidad en lo que hacemos, en lo que decimos, en los lugares a dónde vamos,  santidad en cómo actuamos, cómo pensamos, qué escuchamos, qué leemos, qué cantamos y sí, cómo vestimos.  Las Escrituras sostienen esto.  Lee Efesios 5:8-10, 1 Tesalonicenses 5:21-22 y 1 Pedro 1:15 para empezar.  Quiera Dios darnos a ambas el deseo y la sabiduría para vivir vidas santas en cada aspecto de nuestras vidas.  Un mundo perdido nos está observando.
Traducido por Ed Osuna.  Mohler, Mary K.  Modeling Modesty.
Julio 2010.

Modelando Modestia- Mary K. Mohler Primera parte

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La Modestia

La mención de la palabra modestia provoca imágenes
de mujeres con crinolinas y sombreros.  Esta ha llegado
a convertirse en una noción anticuada  en lugar de una
característica deseable.   Los cristianos son sabios al recordar que la modestia  es un mandato bíblico. Es una actitud que comienza en el corazón y  se muestra en el exterior.
Tenemos una visión tan estrecha  de la modestia en el  asunto del vestir, que es fácil observarlo cuando las mujeres del mundo salen de sus casas por la mañana, ellas no están preocupadas acerca de una apariencia modesta.  Al contrario, la mayoría de las mujeres salen de sus casas esperando estar al estilo del día, a la moda y  preocupadas por no estar vistiendo estilos del año pasado.  La pasión de muchas mujeres es seguir la novedad de cualquier cosa que Hollywood haya sacado.
Hay una tienda que tiene un descuento popular en una línea de ropa llamada “Xhilaration.”  La línea de ropa está dirigida a niñas  pequeñas de tan solo de 6 años de edad y viene con esta leyenda: “No hay reglas.  Si escoges vestir alocada o vestir para provocar – decláralo, exhíbelo, viste lo que quieras y no estarás mal.” Esto resume en una palabra la filosofía del mundo.  La actitud es “Si  lo tienes,  exhíbelo; deja tan poco a la imaginación como sea posible  y aléjate de la modestia, sé real, este es el siglo 21.”

Yo no creo que una mujer cristiana regenerada salga de su casa con esta actitud. Buscamos vivir piadosamente, vivir vidas santas. Sin embargo, si miras alrededor, notarás que aún entre las mujeres cristianas hay un enorme contraste cuando se trata del vestido modesto.  Unas pocas iglesias usan aún un reglamento escrito de vestimenta únicamente para sus miembros.   Si una iglesia tiene un reglamento de vestimenta, ¿qué es lo que esto nos dice?  Esto  nos dice que hay problemas relacionados con las personas que vienen a  adorar y que están vestidas de manera inapropiada.
Piensa conmigo acerca de algunos personajes ficticios quienes podrían ayudarnos a explicar lo que está sucediendo entre las mujeres cristianas.
“Damaris Distraída” es una dulce mujer joven. Antes de salir corriendo por la puerta, ella sólo agarra algo del closet. Ella nunca piensa que invirtió unos $ 150 pesos por un espejo de cuerpo completo para colocarlo en la puerta trasera de su closet.  Cuando ella sale de la puerta en una camiseta demasiado ajustada, ¿está Damaris modelando la modestia?  No.  ¿Es esto deliberado?  No, es sólo que su mente está en las nubes.   Ella entona cantos de alabanza todo el camino a su trabajo y es distraída acerca de su vestir inmodesto.  Aunque el  mensaje que da a la gente que la ve todo el día sea completamente diferente al que ella intenta dar.
“Dolores Desorganizada” tiene cuatro niños y   está sencillamente sobrecargada.  Ella tiene que salir de nuevo por leche y lo más importante comprar pañales.  Por lo tanto, tiene que cargar con estos cuatro niños e ir a la tienda. Ella tendrá suerte si puede encontrar los ocho  zapatos de la medida y ponérselos a cada uno, y finalmente unos zapatos para ella.  Dolores sabe acerca de la advertencia de Proverbios 31 que dice, “está atenta a la marcha de su hogar.” Ella no ha terminado todo aún.  Ella tiene una pila de ropa para lavar en varios grados de suciedad, de tal manera que ella encuentra algo  de ropa solamente para que no sea arrestada.  Dolores encuentra un short que sabe que es demasiado ajustado y demasiado corto, pero tiene que ir a conseguir esos pañales que le urgen.  Ella probablemente no iría  así vestida con alguien que la conociera en alguna manera.   Al fin sale de la casa. ¿Esta Dolores modelando la modestia?  No.  Pero, está demasiado cansada para preocuparse por ello.
“Mónica Moda”  es una pequeña niña quien ama jugar con muñecas y  arreglar sus cabellos en estilos exóticos, además de vestirlas con lo último de la ropa para muñecas. Cuando sea más grande amará hojear las revistas sobre moda y verá lo que está en onda o al día.  Mónica Moda le dirá siempre a sus amigas, “Si me llego a casar con un pastor, no me mirarán vestir como la esposa del pastor.” Esos jumpers largos no son para mí.  Ni lo piensen.  Mónica  tendrá cualquier prenda que este allí afuera- la razón- esto es la moda, es el estilo.
“Los cristianos son sabios al recordar que la modestia  es un mandato bíblico.”
Por ejemplo, las camisolas de hoy con sus coloridos y rayas tienen un cuello blanco y un pliegue descendente en el frente.  Este pliegue tiene el propósito que puedas determinar cuán modesta te vestirás,  porque la mujer que la viste puede decidir cuántos botones abrochará.   Sin embargo,  los diseñadores de hoy han quitado  todos los botones.   La camisa es ahora abierta en todas partes. 
Mónica ha decidido tener una de estas camisas y la razón para esto es porque todas las chicas las traen.  ¿Crees que Mónica se tomará el cuidado de poner algo de Velcro en la camisa, o aún poner algún seguro?  ¡Ciertamente no!    Esto podría quitar algo del estilo.  Ella dice, vamos a aclarar, no hay nada de malo con estar a la moda siempre y cuando tu a99mor por la moda no sobrepase las buenas reglas de la modestia. Así pues, ¿Mónica sale de su casa modelando la modestia?  Algunas veces, pero ciertamente no siempre.  Y porque la moda es tan importante para ella, habrá muchas veces que estará viviendo en el filo de la navaja.
Los próximos tres personajes los he agrupado porque están relacionados muy estrechamente.
“Elina Económica” compró un saco por $ 240 pesos.  Ella calcula que lo puede vestir unas 20 veces- esto es  $ 12 pesos cada vez que se lo ponga. Después de vestirlo cinco veces lo lleva a la tintorería económica de $ 25 pesos.  Ella tiene cuidado de  sus $ 25 pesos- pero en la tintorería lo secaron y lo redujeron varias tallas.  Sin embargo,   aunque ella tiene 15 prendas más para vestir,   aún así, Elina va a tener que ponérselo.
Elina tiene una buena amiga llamada “Bárbara Buscadora de Ofertas.”  Bárbara puede ser hallada en cada venta de descuento en la ciudad.  Ella puede olfatear aquellas ventas donde la ropa está casi regalada.  Bárbara encuentra un blusa de diseñador en el más hermoso azul oscuro.  Esta todavía tiene la etiqueta original.  Con todos los descuentos aplicados, esta blusa queda en $ 60.00 pesos.  Ella difícilmente puede esperar a decirle a Elina acerca de esto.  Bien, solamente hay un ligero problema- la talla.  Ahora bien, ella es talla grande y esta blusa es chica, pero van a cerrar.  Ella ni aún ha ido a medírsela.  Ella tiene que comprarla.
Elina y Bárbara tiene una amiga a quienes ellas tratan de animar porque lucha con su sobrepeso.  Su nombre es “Diana Dietas” y ella es una mujer “yo-yo” en la dieta, quien tiene en su closet prendas de cada talla, desde la  6 hasta la 16.  Esta semana está haciendo otra dieta de moda.  Ella ha perdido 5 ó 6 kilos y está desesperada de ponerse su jeans talla 12.  Ahora la talla verdadera de jeans que le sienta mejor es 14 pero a ella no se le ocurre ver la etiqueta por dentro.  Ella ha sufrido duro y largo, por ello,  va a ponerse su jeans talla 12 como recompensa.
Ahora, cuándo estas tres mujeres salen fuera, ¿están modelando la modestia?  Muchas veces no lo hacen.  ¿Es este un acto deliberado de inmodestia, o están permitiendo que su ahorro y orgullo tomen prioridad aquí?
El próximo caso es un poco más remoto.  Yo la llamo “Reyna Ropero.”  Cada día desde la universidad, Reyna ha escrito sobre su calendario lo que ella vestirá cada día. Ella puede sacar su calendario  de años pasados del cajón y decir, “Oh, en septiembre 12 de 1987, vestí una camisa Oxford amarilla y una falda Kaki”.  ¿A quién le importa?  Pero, la ropa es importante para Reyna.  Ella es el tipo de persona quien regresa a casa de trabajar el viernes y está lista para preparar lo que llevará de lunes a viernes de la próxima semana.
Los padres están  para amar, pastorear y animar a sus  preciosos hijos pero también son mandados a enseñarles y amonestarles, porque ellos siguen siendo sus hijos.
Tristemente ella y Dolores Desorganizada no son vecinas, porque de ser así ella probablemente aprendería algo de Reyna.  En el interés de la variedad, ella está olvidando que algunas prendas que tiene probablemente no le que queden tan bien como otras,  y hace esto porque no quiere que la vean con la misma cosa dos veces.  Así pues,  ella tampoco  sale de su casa modelando verdadera modestia.
Quizás te has encontrado con este personaje llamado “Patricia Postparto.”  Como ves, la pobre Patricia está cansada y enferma de la ropa de maternidad y desesperadamente quiere regresar a su guardarropa habitual.  Ella no ha perdido el suficiente peso después de su embarazo para volver a estar de nuevo cómoda en su ropa anterior.  Sin embargo, se siente avergonzada de verse en ropa de maternidad aún cuando ella ha tenido un bebé hace apenas unas semanas atrás.   De hecho, alguien le pregunto el otro día, ¡cuándo nacerá tu bebé!   Por lo cual, Patricia se apresura a vestir  su ropa regular aún cuando en esto no modelará la modestia después de todo.  ¿Está buscando ser inmodesta?  No. Parece que ha dejado que el orgullo marque su forma de vestir en lugar del buen sentido.
La última, es el caso más serio porque envuelve a “Minerva” y su marido, Mario.  Mario es un joven espiritualmente muy inmaduro, él está asombrado del hecho de que Minerva se haya casado con él. Ella es una mujer preciosa que cayó muerta a sus pies.    El está tan contento que ella se haya casado con él que quiere compartir esta gran felicidad con cada uno de sus amigos, vecinos, paisanos y extraños.  El disfruta comprarle su ropa, y es ropa que le ayuda a mostrarla de una manera vergonzosa ó inmodesta.
Hay dos formas que Minerva puede reaccionar.  Si Minerva es también espiritualmente inmadura, dice, ¡Grandioso!  Puedo ser la esposa sumisa de manera perfecta, vistiendo esta ropa que él está comprando para mí, y ¡me estoy mirando muy bien!  Si Minerva es más madura, ella dice, “Oh, estoy en un dilema, ¡quiero continuar poniéndome el sweater todo el tiempo!, pero no me siento cómoda con este, pero él lo está comprándolo para mí.   Voy a ir a la Tercera Guerra Mundial si no me lo pongo.  ¿Qué voy a hacer con esto?  ¿Está Minerva modelando la modestia si ella se viste como Mario desea?  No.  Ella lo está haciendo con la bendición de su esposo.
A los casos anteriormente descritos los llamo “inmodestia incidental.”  Ellas no lo hacen de manera deliberada, pero de cualquier forma el resultado final parece al mundo como, “las mujeres cristianas se visten igual que nosotras.”

¿Cómo debe vestirse una Mujer Cristiana?-1 Timoteo 2:9

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Como vimos en la entrada anterior, Dios no nos ha dejado en oscuridad con respecto al tema de la vestimenta. Él ha hablado y, como siempre, lo que Él dice sobre este asunto es completamente contrario a lo que el mundo dice.

Pero si eres creyente, los criterios de Dios revelados en la Palabra de Dios son los que deben amarrar tu conciencia y guiar tus pasos, no la revista Vogue, ni Harper’s Bazar, ni Cosmopolitan, ni GQ para los hombres; sino la infalible, inerrante y todo suficiente Palabra de Dios. “Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4)

¿Qué nos dice Dios en Su Palabra sobre la vestimenta, qué nos ordena?
Pablo dice en 1 Timoteo 2:9: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia”.

Lo primero que Pablo reconoce aquí es el deseo legítimo de las mujeres de adornarse. La frase “que se atavíen de ropa decorosa”, puede ser traducida literalmente: “que se adornen con una ropa adornada”.


Las dos palabras que Pablo usa en el texto, y que RV traduce como atavío y decoro, proceden de la misma raíz: kosmos y kosmeo, de dónde proviene nuestra palabra “cosmético”. La palabra kosmos significa “orden, arreglo o sistema”. Lo contrario de kosmos es caos. 






De manera que lejos de reprimir ese deseo natural de las mujeres a arreglarse, Pablo lo pone más bien en perspectiva. “Adórnense, pero como mujeres piadosas, mujeres que le temen a Dios y que desean agradarle a Él y reflejar Su carácter por encima de todas las cosas”.

Una mujer de Dios no debe parecer un caos, sino que debe estar arreglada y en orden. Su arreglo personal debe reflejar al Dios de orden que ella adora. Ahora bien, ese arreglo personal debe poseer dos características fundamentales.

A. La mujer debe vestirse con pudor:
La palabra griega que Pablo usa aquí conlleva tanto la idea de modestia como de humildad. Significa literalmente “sentido de vergüenza”. Una mujer piadosa debería sentirse avergonzada y culpable si por causa de su vestimenta alguien es distraído en su adoración a Dios o llevado a tener pensamientos impuros.
La modestia es todo lo opuesto a la arrogancia y al deseo de llamar la atención. Cuando esta mujer se viste ella está delante de Dios, no delante de los hombres. Por eso la modestia evita el exceso y la sensualidad. Como alguien ha dicho: “el vestido de esta mujer no dice: sexo, orgullo, dinero, sino mas bien pureza, humildad, moderación” (J. Pollard; pg. 6).

Lo que Pablo está diciendo, entonces, es que la ropa de una mujer cristiana debe estar en perfecta consonancia con su profesión de fe. Una mujer que ama a Jesucristo no trata de causar furor con su vestido. Su principal interés es mostrar el carácter de nuestro Dios y Padre en todo cuanto hace y en todo cuanto usa.

Si te vistes para la gloria de Dios, tu vestimenta revelará pureza y castidad. En vez de mostrar las formas de tu cuerpo para provocar a otros, vas a cubrirlo adecuadamente porque no quieres ni pensar que por causa de un capricho tuyo un hombre sea llevado a pecar contra el Dios al que tú dices amar, adorar y servir.

De más está decir que ese no es el pensamiento del mundo en cuanto a este asunto. La industria de la moda no cree que el principal propósito de la ropa sea cubrir el cuerpo, sino más bien atraer las miradas de los hombres sobre ti; pero eso es exactamente a lo que se opone la modestia cristiana.

La mayoría de la moda hoy día es diseñada para provocar una atracción sexual. Se usan telas que se pegan al cuerpo para revelar sus formas, y son cuidadosamente diseñados para resaltar ciertas partes que son cubiertas de tal manera que provoquen el deseo de ver más.


En un libro secular sobre la moda titulado “Hombres y mujeres” escrito por Claudia Kidwell y Valerie Steele, dice que “la ropa es especialmente sexy cuando llama la atención al cuerpo desnudo que está debajo”. Por eso mientras más corto y ajustado mejor.

Y en eso debemos reconocer con pena que los impíos son más honestos que muchos cristianos. Ellos nos dicen francamente lo que muchos creyentes no se atreven a decir: “Nos vestimos así para provocar, para llamar la atención sobre nuestra figura, para que puedas tener una idea clara de mis formas”.

Como decía en un anuncio sobre trajes de baño: “Es glamoroso… es exótico… definitivamente esto no tiene que ver con nadar”. ¡Por supuesto que no tiene que ver con nadar! Esto tiene que ver con la sensualidad y la provocación.

Las formas del cuerpo del hombre y de la mujer no son pecaminosas; el cuerpo fue diseñado por un Dios bueno y santo, que luego de hacerlo lo declaró bueno y santo.

Pero el hombre pecó y se corrompió y por esa causa el cuerpo descubierto de una mujer es como un barril de pólvora que pasa en medio de candelabros encendidos. Es por eso que nuestro Señor y Salvador nos advierte con tanta fuerza que tengamos cuidado con lo que ven nuestros ojos:

“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:27-29).


Para el hombre es un problema ver a una mujer vestida en una forma reveladora e insinuante. Si la codicia, dice Cristo, ya adulteró con ella en su corazón; y la mujer que provocó tal pensamiento por llevar una falda demasiado corta, o un pantalón ajustado, o una blusa ceñida al pecho que revela claramente sus formas, esa mujer tendrá que darle cuenta a Dios en el día del juicio.

Por eso decía Thomas Brooks, que la mujer debe vestirse con el vestido “que le gustaría llevar el día de su muerte… con el que quisiera aparecer delante del Anciano de días… con el que le gustaría presentarse en el día del juicio” (cit. por Pollard; pg. 40).

Mírate, mujer creyente, y mira a tus hijas cómo visten usualmente, y pregúntate si pasan esta prueba. ¿Es así cómo te gustaría estar vestida en el día que te presentes delante de Dios para dar cuentas? ¿Es así como te gustaría que tus hijas estén vestidas en aquel solemne día?

Yo no estoy diciendo, ni es lo que Brooks está implicando, que al morir nos presentaremos delante de Dios con la ropa que llevemos puesta. Ese no es el punto. Pero ciertamente nos presentaremos delante de Él y daremos cuenta. ¿Puedes tú responder a Dios por la ropa que usas, por la que tienes puesta en este mismo momento, por la que usaste esta semana?

Escucha lo que dice nuestro Señor acerca de aquellos que ponen tropiezo a otros: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! (Mateo 18:6-7).

Un vestido ajustado que revela claramente las formas del cuerpo, o demasiado corto como para cubrir lo que debe ser cubierto no es algo neutral. Eso es pecaminoso porque violenta la santidad de Dios y la modestia que estamos llamados a exhibir como hijos de Dios.

Y que nadie nos acuse de legalistas por decir esto. Urgir a los creyentes a cubrir su cuerpo no es legalismo, porque la modestia es un mandamiento escritural, un mandamiento que muchos parecen estar olvidando. Cada vez se nota menos la diferencia entre nosotros y los paganos que no conocen a Dios.

¿Es tu vestimenta un reflejo de la humildad y castidad que debe caracterizar a un creyente? Cristo nuestro Salvador, derramó Su preciosa sangre en la cruz para comprar tu alma y tu cuerpo, y el Espíritu de Dios ha venido a hacer morada en ti. ¿Sabes qué debes hacer ahora a la luz de esa realidad? Dedicarte en cuerpo y alma a perseguir la gloria de Dios en todas las áreas de tu vida.
Dice Pablo en 1 Corintios 6:19-20: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

¿Te vistes como es apropiado vestir al templo del Espíritu Santo? ¿Es tu vestido un reflejo claro del carácter santo y puro de Dios?

Pero la mujer no solo debe vestirse con pudor, sino también, en segundo lugar…

B. La mujer debe vestirse con buen juicio:
Ese es el significado de la palabra que RV traduce como “modestia” en 1 Timoteo 2:9. También podemos traducirla como “auto control”, “sentido común” o “pureza mental”.

Se trata de una mujer juiciosa que no se deja llevar por sus impulsos. Cuando se viste lo hace en  una forma discreta y apropiada: apropiada para su edad, para su situación económica y para su época.

En cuanto a esto último dice Richard Baxter: “Es siempre legítimo seguir la moda sobria de la gente sobria; pero no es legítimo seguir la moda vana, inmodesta y enfermiza de los rebeldes, desenfrenados, orgullosos y disolutos” (Christian Directory; pg. 393).

Así que debemos vestirnos con pudor y buen juicio. Y digo “debemos” porque aunque Pablo se está refiriendo en este texto a las mujeres de manera particular, el espíritu general de la Escritura nos permite aplicar estos principios a los hombres también.

Que Dios nos ayude a glorificarle en todo cuanto hacemos, incluyendo la forma como nos vestimos. Nuestra vestimenta dice mucho de la realidad de nuestro corazón.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

La Vestimenta del Cristiano a la Luz del Diseño de Dios

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Si preguntamos a un creyente cuál es el criterio que debemos usar a la hora de seleccionar nuestra vestimenta, el criterio del mundo o el de Dios, seguramente el cristiano dirá sin titubeos: el criterio de Dios. Pero si preguntamos a ese mismo creyente ¿cuál es ese criterio? Es muy probable que no sepa qué responder o que su respuesta descanse a final de cuentas en sus gustos, preferencias y opiniones personales antes que en la Escritura.


 ¿Ha dejado Dios alguna indicación que nos sirva de guía para determinar Su criterio en este asunto? Por supuesto que sí. Dios no solo ha dado principios generales y particulares acerca de la vestimenta, sino que ha través de la historia de la redención ha provisto modelos claros que debemos usar como patrón en esta área de nuestras vidas.

Ahora, debo aclarar que no estoy diciendo con esto que los creyentes deben usar las modas de los tiempos bíblicos; lo que estoy diciendo es que Dios ha provisto un patrón piadoso que todo creyente debe seguir a la hora de evaluar cualquier moda o estilo de ropa. Algunas encajarán dentro de ese modelo de piedad establecido por Dios, mientras que otras tendrán que ser desechadas.

El primer modelo divino de vestimenta lo encontramos en el huerto del Edén, en el principio mismo de la historia del hombre. Las Escrituras nos enseñan que nuestros primeros padres estaban desnudos antes de la entrada del pecado; el hombre en su estado de inocencia no tenía necesidad de usar ropa alguna (Génesis 2:25).


No era vergonzoso para ellos andar así en el huerto. Dice en Génesis 1:31 que Dios vio todo lo que había hecho, incluyendo al hombre y a la mujer en su desnudez, y he aquí que todo era bueno en gran manera. ¿Qué fue, entonces, lo que hizo necesario que el cuerpo humano fuese cubierto? La entrada del
pecado en el mundo. Génesis. 3:7, 10, 21. El hombre había perdido su inocencia original, y ahora no era apropiado que siguiera desnudo. Adán y Eva como esposo y esposa podían contemplar la desnudez de uno y otro. En el resto de la Escritura se nos enseña claramente que el cuerpo del esposo le pertenece a la esposa y viceversa.

No hay nada pecaminoso ni vergonzoso en la desnudez en sí misma. Fue Dios quien creó el cuerpo humano, y quien lo hizo hermoso. Pero esa desnudez debe ser limitada a la intimidad matrimonial; fuera de ese contexto la desnudez pública es vergonzosa.


Y eso fue algo que Adán y Eva comprendieron en el mismo momento en que pecaron (vers. 7). Ahora, noten algo interesante en este relato del Génesis. Adán y Eva se aperciben de su desnudez y se cubren sus partes privadas con delantales. Pero esta cubierta no fue aceptada por Dios (vers.
21).

Lo que el hombre hizo para cubrirse no era suficiente, y esto básicamente por dos razones: en primer lugar, porque era la obra del hombre y no la obra de Dios.

Adán y Eva debían entender desde el principio que la solución del problema del pecado está en manos de Dios y no del hombre, y eso quedaría ampliamente probado en la obra redentora de Cristo en la cruz del Calvario. El hombre no puede salvarse a sí mismo del pecado y sus consecuencias.

Pero ese delantal tampoco fue aceptado porque no cubría lo suficiente dada la situación que se produjo en el mundo por causa del pecado. El delantal que el hombre hizo para cubrirse sus partes privadas fue reemplazado por Dios por una túnica.

La palabra hebrea que se usa en el texto es kuttonet que proviene de una raíz que significa “cubrir”.
Así que el hombre cubrió sus partes privadas, pero Dios le cubrió el cuerpo. Esa palabra es usada en el AT para referirse a una túnica que cubre desde el cuello hasta más abajo de la rodilla.

Esa fue la vestimenta que nuestro Dios escogió para el hombre y la mujer en el huerto del Edén, la misma que escogió para los sacerdotes en Exodo 28:3-4, la misma que nuestro Señor Jesucristo usó mientras estuvo en la tierra.
Una ropa que cubre el cuerpo.

Y en el libro de Apocalipsis los santos que Juan ve en su visión disfrutando de la gloria celestial también están vestidos con una ropa similar (Apoc. 6:11; 7:9, 13-14).
Esta clase de ropa era la que usaban en aquellos días los reyes, los sacerdotes o personas de alto rango, y era una especie de túnica que se extendía hasta los pies.

Así que el testimonio de la Escritura es consistente de principio a fin. Desde el huerto del Edén hasta los santos en gloria el diseño de Dios ha sido siempre uno que cubre el cuerpo desde el cuello hasta más abajo de la rodilla.


De acuerdo con la clara enseñanza de las Escrituras, la desnudez es apropiada únicamente en el contexto de la intimidad matrimonial. Fuera de ahí es una vergüenza mostrar el cuerpo desnudo en público.

De hecho, es interesante notar cómo se usa en la Escritura la idea de mostrar la desnudez en público como sinónimo de algo vergonzoso.
En Nahúm 3:5 dice el Señor a Nínive: “Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu desnudez, y a los reinos tu vergüenza”.

Y hablando a la iglesia de Laodicea en Apoc. 3:18 el Señor los reprende con estas palabras: “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez…”. La desnudez mostrada en público es una vergüenza.

Ahora, es importante señalar que el concepto de desnudez en la Escritura es un tanto distinto al que tenemos hoy. Cuando la Biblia dice que es vergonzoso para el hombre y la mujer mostrar en público su desnudez, no se está refiriendo únicamente al hecho de que una persona se muestre públicamente sin nada de ropa.


Como bien ha señalado un autor: “Tanto en el griego como en el hebreo (las palabras que se usan para desnudez) significan ‘estar sin ropa’, pero en ambos lenguajes se usan frecuentemente en el sentido de ‘vestimenta ligera’, ‘sin el vestido exterior’.”
Cuando un hombre se quitaba el kuttonet, la túnica, y se quedaba en ropa interior se decía que ese hombre estaba desnudo.

Eso fue lo que ocurrió con el apóstol Pedro en Juan. 21:7.
Él estaba pescando con los discípulos, y se había quitado su túnica para poder maniobrar mejor, quedándose solo con su ropa interior. En ese contexto, de noche y lejos de la playa, era perfectamente lícito. Pero de repente comienza a amanecer y aparece el Señor en la playa, y el apóstol Juan lo identifica.

Dice en Juan. 21:7: “Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!
Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella – lit. porque estaba desnudo), y se echó al mar”.

Comentando este texto dice alguien: “Pedro no estaba pecaminosamente desnudo en el contexto de su trabajo: como pescador él estaba trabajando entre hombres lejos de la costa, no públicamente socializando en un reunión mixta.
Sin embargo, obviamente él vio la diferencia entre trabajar en su bote y estar en la costa en la presencia de su Señor” (J. Pollard. Christian Modesty;.p. 15).

Pedro comprendió que no era apropiado presentarse delante de Cristo de ese modo. Eso implicaría irrespetar a su Señor y Maestro.

Ese mismo concepto de desnudez lo vemos en Isaías 47:2-3. Hablando de Babilonia como si fuera una joven virgen que sería castigada por su pecado, le dice Dios: “descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos. Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista”. En la versión de las Américas dice: “Será descubierta tu desnudez, también será expuesta tu vergüenza”.

Esa joven virgen de la que se habla aquí figuradamente no estaba completamente desnuda; el simple hecho de tener que subirse tanto la falda para cruzar los ríos al punto de dejar la pierna completamente descubierta era una desnudez vergonzosa.

Alguien puede decir que así pensaba la gente en aquellos tiempos y que el pueblo de Israel acató esa misma forma de pensar. Pero lo cierto es que no todos los pueblos que rodeaban a Israel pensaban así. La experta en modas Alison Lurie, dice lo siguiente en su libro “El lenguaje de la ropa”:

“Históricamente… la vergüenza parece haber jugado un papel muy pequeño en el desarrollo de las costumbres.
En el antiguo Egipto, en Creta y en Grecia, el cuerpo desnudo no era considerado una inmodestia; los esclavos y los atletas solían aparecer sin ropa, mientras que las personas de alto rango llevaban vestidos lo suficientemente cortos como para mostrar bastante mientras se movían”.

Eso no lo dice una creyente evangélica, lo dice una experta en el desarrollo histórico de la moda.
Eran los paganos los que usaban ropa corta y reveladora. El pueblo de Dios se guiaba por patrones muy distintos, porque la moda divina fue diseñada para cubrir no para revelar.

Concluyo este punto con una cita de Jeff Pollard, autor de un tratado muy interesante acerca de la modestia cristiana.
Él cita el caso del endemoniado gadareno, que mientras estaba poseído por los demonios la Biblia dice que no vestía ropa alguna (Lucas 8:26).El Señor lo libera de su esclavitud, y cuando los hombres del pueblo llegan a la escena del milagro, dice Lucas que “hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio” (vers. 35).

Pollard comenta acerca de esto: “Mientras era llevado por los demonios, el endemoniado estaba desnudo; cuando estaba en su cabal juicio por el poder y la gracia de Jesucristo, él estaba cubierto. Como hemos visto ya, Dios cubrió al hombre en el jardín (del Edén); tal parece que Satanás y los demonios han estado tratando desde entonces de desnudarlo. Y con bastante éxito”, añade él (pg. 16).

He aquí, entonces, el diseño de Dios para el vestido; la ropa confeccionada por Dios cubría el cuerpo, porque un cuerpo descubierto, mostrado así en público, es una desnudez vergonzosa. Mañana espero que veamos algunos principios bíblicos que debemos tomar en cuenta a la hora de elegir nuestro vestuario.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.