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” Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. Y actuar en contra de  la conciencia no es ni correcto ni seguro. “

 
Estas palabras forman una parte crucial de la respuesta fatídica de Martín Lutero a las autoridades de la Iglesia y el Estado cuando se le ordenó que se retractara de sus enseñanzas en la Dieta de Worms en 1521. El alegaba que su intención era no ser ni rebelde ni escandaloso, sino  fiel a la Escritura. Lo que Lutero declaraba no era tanto que él no se retractaría, sino que no podía retractarse.
 
Lutero utilizó la metáfora del  prisionero.  Él era como un hombre encadenado, encarcelado, sin opción de libertad, por lo cual él estaba dispuesto a hacer lo que las autoridades ordenaran.  Él no estaba restringido físicamente.  Los hierros que lo tenías sujetado eran de tipo moral.  Fue su conciencia la que fue capturada por el Espíritu Santo.
 
La única opción por la cual podría agradar a los hombres era la opción de actuar en contra de su conciencia. Actuar para los hombres era actuar en contra de Dios. Aunque había mucho en juego, la decisión fue en realidad  “nada difícil”.  La Escritura declara que todo lo que no proviene de la  fe es pecado ( Romanos 14:23 ).
 
Coram Deo (En la presencia de Dios)
 
Reflexionar sobre la siguiente declaración: “Actuar en nombre de los hombres es  actuar en contra de Dios.”
 
Pasajes de estudio adicional
Hebreos 10:22 
Hebreos 9:14 
1 Timoteo 1:18-19


Traducido de Ligonier Minisries por Lety Gil