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La inusual acusación de las Escrituras en contra de la humanidad caída puede ser vista en la triste conclusión de que “Todo hombre es mentiroso” ( Salmo 116:11 ). La mentira es un pecado endémico de la naturaleza humana caída, y que no se cura al instante por la regeneración. Es el rasgo característico que nos distingue claramente de Dios. Dios es un guardián del pacto, Él no habla falsedad. Nosotros somos quebrantadores del pacto, difundiendo mentiras, incluso en nuestras promesas.
Es Satanás quien es llamado el “padre de la mentira.” Lamentablemente, ha engendrado muchos hijos. Todos somos, por naturaleza, sus descendientes en este sentido. Fue la serpiente en el Edén, que pronunció la primera mentira: “No moriréis … seréis como Dios” ( Génesis 3:4 – 5). Por esta mentira a la raza humana fue seducida y se hundió en la corrupción.

El juicio de Dios sobre el mentiroso ha sido dado. Apocalipsis 21:8 declara que todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego. Si esto significa que cada uno que haya dicho una mentira va a terminar en el infierno, entonces todos nosotros estamos sujetos a la perdición.

Decir una mentira aunque sea una sola vez hace a la persona mentirosa. Ya que la Escritura afirma que todos los hombres son mentirosos, esto parece sugerir que todos perecerán. Pero esta no es la conclusión a la que la Biblia llega. Nuestras mentiras están cubiertas por la expiación. Pero esta gracia no es una licencia para mentir con impunidad. La mentira significa una grave ofensa en contra de Dios y del prójimo. Persistir en la mentira es incompatible con la santificación, y la persona que se caracteriza por el hábito de la mentira no es un cristiano.

Coram Deo (En la presencia de Dios)

¿Eres una persona que es Fiel a su palabra?

Pasajes relacionados

Salmo 116:11
Apocalipsis 21:8
Colosenses 3:9

Traducido por Lety Gil.