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Las Joyas (Aretes, Piercing y Tatuajes)

Los mismos temas surgen cuando consideramos los asuntos de las joyas.  ¿Cómo debemos entender lo de llevar aros en la cejas y cosas por el estilo?  Comúnmente, los cristianos se van por las ramas en temas como estos, pero lo hacen sobre la base de algún tipo de valores tradicionales.  Sin embargo, la desintegración de la cultura que vemos a nuestro alrededor nos debería haber enseñado hace tiempo, que nuestros valores tradicionales no son más que paredes de barro para detener las olas del mar.
Muchos cristianos simplemente asumen que su disgusto por los “aretes” está relacionado al hecho que no les gusta estar al día con la moda.  Cuando ellos ven que toda la cultura se mueve en esa dirección se sienten como si no tuvieran bases bíblicas para decir no.  Y si ellos tuvieran que decir no, no saben como podrían justificarlo bíblicamente.
La actual manía por al auto mutilación y por hacerse agujeros es una clara manifestación de un sentimiento profundamente pagano de rebeldía contra Dios.  Debemos asegurarnos de darles la oportunidad a los incrédulos de explicar por qué hacen lo que hacen.  La muy diseminada práctica de la modificación corporal y la mutilación es un fenómeno religioso de primera magnitud.  Cualquiera que tenga una postura distinta a esta es porque no está escuchando lo que el mundo está diciendo.  La ironía está en que muchos de los imitadores de tales prácticas, que encontramos en la iglesia en la actualidad, están insistiendo simultáneamente que pongamos mucha atención a lo que el mundo está haciendo; pero al mismo tiempo, estudiosamente ignorando el significado de lo que el mundo está diciendo.
Los que hacen orificios (una pequeña industria ha nacido alrededor de esta práctica) por una pequeña suma, pueden hacerles orificios en sus labios, cejas, lenguas, narices, senos, ombligos y en los genitales.  Sin embargo,  algunos cristianos persisten en decir:  “no podemos decir que estas cosas son bíblicamente pecaminosas”.  ¿Qué es lo que tiene que pasar?  ¿un tatuaje que diga:  “yo amo al diablo”?  Nuestra realidad debe entenderse como una manifestación cultural de una subyacente pérdida de la fe y de la coherencia.  Hombres y mujeres necesitan un sentido de pertenencia.  Si no tienen ni anhelan la marca del bautismo, eventualmente se van a hacer un orificio sobre sí mismos y tomar así la insignia de la esclavitud a la rebelión contra Dios.  La rebelión contra Dios necesariamente involucra esclavitud al pecado, esclavitud a los malos deseos, esclavitud a la vanidad, y esclavitud al hombre.
En la Biblia, el hacerse orificios claramente significa subordinación: “Entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial.  Su amo lo horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre (Éxodo 21:6; Deuteronomio 15:7).  Cuando se iba a esclavizar a un hombre, se le tenía que horadar la oreja.  Además, una forma particular de mutilación estaba prohibida en Israel:  ” No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy Jehová” (Levítico 19:28).  Los sacerdotes de Baal servían  a su dios de dicha manera: “y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos” (1 Reyes 18:28).  En Proverbios 8 se dice que el que odia a la sabiduría ama la muerte, y que ama a lo que lleva a la muerte, tal como lo es el drogarse a sí mismo, o desfigurarse el cuerpo con tatuajes o llenárselo de aretes. 
Otra respuesta engañosa a todo esto podría ser:  “Bueno, hay muchos ejemplos de varones en la Biblia que se ponían aretes”.  Los israelitas utilizaron sus aretes para hacer el becerro de oro (Jueces 8:24), y los varones de Israel podían horadar las orejas (Deuteronomio 15:17).  Pero en estos hechos se deja de lado la verdad de que dichos hombres o estaban saliendo de la esclavitud o estaban haciéndose esclavos.  Horadarse el cuerpo es una señal de esclavitud.  Los ismaelitas no eran parte de Israel y por lo tanto podían ser esclavos.
Otra respuesta engañosa entre los cristianos podría ser:  “Bueno, nunca iría tal lejos”.  Pero esta no es una manera cristiana de pensar.  Antes de preguntarnos cuánto de algo debemos hacer, debemos primero preguntarnos qué es lo que significa ese “algo”.  Esta práctica nuestra es un resurgir la mentalidad (una mentalidad de esclavo) que la Biblia condena: “Comprados fuisteis por precio; no os hagáis esclavos de los hombres (1 Corintios 7:23).
Esto, por supuesto, nos hace preguntarnos si la subordinación es algo necesariamente mala.  Claro que no lo es.  En la subordinación piadosa de las esposas a los esposos existe una subordinación bíblica.  Por esta razón es completamente apropiada que una mujer piadosa lleve aretes (Ezequiel 16:12) o que la cultura permita llevar aros en la nariz (Génesis 24:30; Ezequiel 16:12; Éxodo 35:22).  Pero incluso en esos casos se habla de moderación, porque las mujeres cristianas son mujeres libres solamente deben someterse a sus esposos de manera que no deben encadenarse a sí mismas.  Su propósito  en ponerse joyas es el de ser atractivas para sus esposos y deben hacerlo con modestia (1 Timoteo 2:8-10).  Sin embargo, el propósito de horadarse el cuerpo no es el de ser atractivo  sino lo opuesto: la intención de ser repulsivos.  Una dama que se ponga un collar de perro está diciendo mucho de lo que piensa de sí misma.  No tenemos que estar de acuerdo con su propósito para entenderlo.
Tomado de: Douglas Wilson.  El Esposo y su liderazgo Bíblico. pp. 61-64