>El Cabello

Moda Unisex ó Afeminada
La Biblia nos enseña también, quizás más de lo que queremos saber, sobre el tema del cabello y su longitud.  El pasaje que nos da una mayor información sobre este tema es muy importante y vale la pena citarlo:

Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.  Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (1 Corintios 11:2-16).

En el versículo 14 Pablo nos enseña que las distinciones de la longitud del cabello entre el hombre y la mujer son naturales y no culturales.  El hecho que a las mujeres se les dé el cabello largo es parte del orden creado de Dios, y los hombres deben tener el cabello corto por la misma razón.

Algunos han tomado este pasaje para afirmar que las mujeres deben llevar velo, pero nada de esto es el propósito de este pasaje.  Pablo afirma que el pelo les es dado a la mujer como un velo natural (versículo 15).  Ciertamente, si una mujer con cabeza rapada se convierte, ella tendría que llevar velo hasta que le crezca el cabello.

Podríamos decir, “Ah, bueno”, tratando de pelear con el apóstol, “¿Cuán largo es largo? ¿cuán corto, es corto?”  La respuesta es realmente muy simple: la misma naturaleza nos debe enseñar esta lección.  Con frecuencia nos convertimos en despedazadores lógicos solamente porque la Biblia contradice nuestros gustos.  Cuando miramos a alguien en la calle  ¿es posible describir que es una chica o un chico con cabello largo?  Claro que sí.  Esto es lo que hacemos todo el tiempo cuando describimos a otros.

Lo largo o lo corto son términos comparativos.  El cabello no sería largo si lo comparamos con un largor de 500 kilómetros.  Y Pablo demanda que en tales comparaciones, los hombres tengan el cabello corto y las mujeres el cabello largo.  Pero algunos pueden ir más allá, e insisten en la clase de vestido que se puede encontrar en una universidad fundamentalista.  “De cinco centimetros para abajo se considera corto”.

La Biblia no demanda que los varones se corten el cabello tipo militar.  Requiere que tenga cabello corto en relación a las mujeres.  En particular, un hombre debe tener el cabello más corto que el de su esposa.  La misma naturaleza enseña esto a quienes usan sus cabezas para pensar.  Puede que un hombre tenga el cabello por sobre sus orejas y, aún así, tenerlo más corto que el de su esposa que tiene el cabello hasta sus espaldas.  Este pasaje prohíbe dos cosas: La primera es que se invierta el uso de la longitud del cabello, es decir, que el hombre tenga el cabello largo y la mujer cabello corto; y lo segundo es que prohíbe la confusión andro génica, en donde la longitud del cabello deje de ser relevante para distinguir los hombres de las mujeres. 

Aunque las mujeres deben tener el cabello largo, sin embargo, hay un sentido en el que el hombre debe tener mucho más pelo que las mujeres.  Uno de los padres apostólicos llamado Clemente de Alejandría lo dijo en forma tajante cuando declaró: “es por lo tanto impío el desacralizar la vellosidad como símbolo de masculinidad”.  Clemente enfrentaba una batalla con la práctica de depilarse (afeitarse) la vellosidad del cuerpo de la Roma degenerada.  Él batallaba contra la rampante moda de la vestimenta afeminada de su tiempo y se enfrentó de manera mucho más consistente de lo que nosotros lo estamos haciendo. 

Mientras que la mujer debe tener el cabello largo, lo cual es su gloria, a los hombres se les ha dotado con más vellosidad.  Particularmente, por ejemplo, al hombre se le ha dado barba.  No estoy tratando de decir que sea pecado en alguna manera el hecho de andar bien afeitados, sino que la Biblia enseña que la barba es un signo de honor masculino.  En una cultura como la nuestra, donde lo unisex está a la orden el día, no debe sorprendernos que cada vez sea más raro encontrar hombre con barba, y que sea mucho más común el afeitarse los cuerpos.  Cuando quiera que los hombres quieran parecerse a las mujeres la barba frustra dicho efecto.

Cuando los emisarios de David fueron insultado, el rey fue muy amable con ellos: “y el rey les dijo: quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y después volved” (2 Samuel 10:4-5; 1 Crónicas 19:5).  Afeitarse la barba era un signo de pena y dolor como se nos dice en Jeremías 41:5 “Ochenta hombre vinieron de Siquem, de Silo y de Samaria, con las barbas rapadas, las vestiduras rasgadas y cubiertos de incisiones, y con ofrendas de cereal e incienso en sus manos, para llevarlo a la casa de Jehová”.  Esdras responde a la calamidad de la misma manera:  “Y cuando oí este asunto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté atónito” (Esdras 9:3, comp. con Isaías 15:2).

En la Biblia se habla con respeto de la barba.  La unidad de los santos se expresa en función de aceite precioso sobre la barba:  “es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras” (Salmo 133:2).  Sabemos que Jesús tenía barba, no de alguna descripción del Nuevo Testamento sino de la profecía de Isaías:  “Jehová Dios me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás.  Di mis espaldas a los que me herían, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba:  no escondí mi rostro de injurias y esputos (Isaías 50:5-6).

Todo esto se enmarca dentro de las diferencias que Dios quería que se mantengan entre los Israelitas y los Cananitas: “no se harán tonsura en la cabeza, ni se rasurarán los bordes de la barba, ni se hará sajaduras en su carne” (Levítico 21:5); “No cortareis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, ni dañareis los bordes de vuestra barba (Levítico 19:27).

Esto parte del código de santidad que fue cumplido en Cristo (Efesios 2:14-15), de modo que no estamos diciendo que los hombres tienen que tener barba.  Este es un tema en donde tenemos que hacer prevalecer la libertad cristiana.  Pero al mismo tiempo, debemos recordar que, en su misericordia, Dios le ha dado al hombre la oportunidad de asegurarse que nadie confunda su sexo y que una declaración como ésta es completamente apropiada para una época como la nuestra.  Aunque no es necesario dejarse la barba, es necesario rechazar el odio que actualmente existe contra el dejarse crecer la barba.  Según las Escrituras, la barba es un signo de honor masculino.

Tomado de: Douglas Wilson.  El Esposo y su liderazgo bíblico. pp. 56-61.