Pensamientos sobre la profesión como servicio a Cristo

La libertad de escoger la vocación de uno es una novedad histórica.  Hasta tiempos recientes, si uno era hijo varón y el padre era un agricultor, o herrero o zapatero, o panadero, era casi cierto que uno también lo sería.  Si era una hija, casi seguro sería una ama de casa que trabajaba duro y socia en el negocio familiar con base en el hogar. Las alternativas eran pocas.  Y una lectura como esta habría sido casi ininteligible.
Pero hoy muy pocos hijos varones dan por sentado que seguirían la vocación de su padre; y las hijas tiene una amplia variedad de sendas y carreras que pueden seguir en lugar de, o junto con, una carrera más tradicional como amas de casa.  Y no solo eso, sino que los cambios a media carrera no son desusados.  Lo que significa que la crisis de escoger una vocación sucede no solo una vez, sino varias veces para muchos.
Una de las cosas que me encantan hacer como pastor es sembrar semillas de inquietud.  Imagino mi predicación como algo parecido a tomar un árbol por el tronco y empujarlo de un lado al otro para aflojar las raíces.  Mi idea es que esto resultará en que las raíces de las vidas de las personas se ahondarán más profundamente en la voluntad de Dios donde ellas están, o que resultará en que las raíces se desprendan y se planten en un llamamiento diferente para incluso tener un mayor fruto en el reino.  Sea como sea, no quiero que mi gente simplemente se deje arrastrar a un trabajo o se deje llevar por la corriente en el mismo con muy poco sentido del llamamiento o de la significación de la supremacía de Dios en lo que hacen.
Así que he preparado algunas preguntas para ellos con la esperanza de que serían estimulados a buscar trabajos y hacer trabajos, como dice Pablo, no “como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios” (Efesios 6:6).
1. ¿Puedo fervientemente hacer todas las partes de este trabajo “para la gloria de Dios”, es decir, de una manera que destaca su valor superior sobre toda las cosas?  “Ya sea que coman o  beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).
2. ¿Es el tomar este trabajo para de una estrategia para crecer en la santidad personal?  “La voluntad de Dios es que sean santificados” (1 Tesalonicenses 4:3).
3. ¿Me ayudará este trabajo o estorbará mi progreso para estimar más el valor de conocer a Jesucristo mi Señor?  “Todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor” (Filipenses 3:8).
4. ¿Resultará este trabajo en presiones indebidas para pensar, sentir o actuar contra mi Rey Jesús?  “Ustedes fueron comprados por un precio; no se vuelvan esclavos de nadie” (1 Corintios 7:23).
5. ¿Me ayudará este trabajo a establecer un patrón global de vida que rendirá una participación significativa en cumplir el gran propósito de Dios de exaltar a Cristo entre las personas no alcanzadas del mundo? “Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.  Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.  Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).
6. ¿Merece este trabajo mis mejores energías?  “Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño” (Eclesiastés 9:10).
7. ¿Tenderán las actividades y el medio ambiente de este trabajo a moldearme, o podré yo moldearlo para los propósitos de Dios de glorificar a Cristo?  “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente” (Romanos 12:2).
8. ¿Proveerá este trabajo una ocasión para que yo sea un creyente radical de manera que pueda dejar que mi luz brille por amor al Padre, o acaso mi participación en la visión de la firma apagará mi mecha? “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que están en el cielo” (Mateo 5:16).
9. ¿Es coherente la meta de este empleo con una intensidad creciente en mi vida de ser radical, pública y fructíferamente dedicado a Cristo a cualquier costo?  “Si alguien quiere se mi discipulo-les dijo-, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga” (Marcos 8:34).
10. ¿Será este trabajo una buena inversión de mi vida cuando esta breve preparación para la eternidad se haya acabado?  “Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece” (Santiago 4:14).
11. ¿Encaja este trabajo con el motivo por el que pienso que fui creado y comprado por Cristo? “Trae a todo el que sea llamado por mi nombre, al que yo he creado para mi gloria, al que yo hice y formé” (Isaías 43:7).  “Fueron comprados por un precio.  Por tanto, honren con su cuerpo a Dios” (1 Corintios 6:20).
12. ¿Encaja este trabajo con la verdad última de que todas las cosas existen para Cristo?  “Todo ha sido creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16).
John Piper. Prueba y Observa. Saboreando la Supremacía de Dios en todos los aspectos de la vida. Meditación No. 75. Editorial Vida, 2007.