“Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creóa; varón y hembra los creó.” Génesis 1.27 

Ambos géneros, masculino y femenino, forman parte del diseño de la Creación. Hombres y mujeres son igualmente portadores de la imagen de Dios (Génesis 1:27), y por consiguiente, su dignidad es igual. La naturaleza mutuamente complementaria de los géneros tiene por propósito llevar a una cooperación enriquecedora (véase Génesis 2:18–23), cuando ambos desempeñan su papel, no sólo en el matrimonio, la procreación y la vida familiar, sino también en las actividades más amplias de la vida. 
La percepción de la insondable diferencia que existe entre nosotros y una persona del otro género tiene como razón de ser convertirse en una escuela para aprender la práctica y el gozo de la valoración, la apertura, el honor, el servicio y la fidelidad, los cuales pertenecen todos a la cortesía que exige la misteriosa realidad del otro género. La ideología del “unisex” que trata de diluir la importancia de los dos géneros, pervierte así el orden dispuesto por Dios. En cambio, el lema francés sobre la distinción entre los géneros, “Vive la différence!” (¡ Que viva la diferencia!) expresa el punto de vista bíblico

Tomado de: Packer, J. I. (1998). Teologı́a concisa: Una guı́a a las creencias del Cristianismo histórico (85–86). Miami, FL: Editorial Unilit.