Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia,

ni aun se nombre entre vosotros,
como conviene a santos.
Efesios 5:3
¿Por qué parece que no puedo vencer la lujuria?

UNA LUCHA DECISIVA
Como las posibilidades son interminables, tengo una definición sencilla para la lujuria: el deseo sexual de hacer algo que Dios ha prohibido.

La lujuria es desear lo que no tienes y lo que no debes tener.  Va más allá de la atracción, del aprecio por la belleza e incluso del deseo sano de tener relaciones sexuales; hacer que estos deseos sean más importantes que  Dios.  La lujuria desea salir fuera de las normas de Dios para encontrar satisfacción.

¿QUÉ HACEMOS MAL?
Por lo general, la derrota que tenemos en la lucha contra la lujuria se debe a equivocaciones en tres campos clave.
ü  Las normas equivocadas de la santidad,
ü  La fuente equivocada de poder para cambiar,
ü  Y la motivación equivocada para luchar contra nuestro pecado.

Necesitamos:
ü  Adoptar las normas de Dios para la santidad,
ü  Su fuente de poder para cambiar
ü  Y su motivación para luchar contra el pecado.
LAS NORMAS PARA BATIRSE A DUELO
¿Cuál es la norma de Dios al hablar de la impureza sexual? ¿Cuánta lujuria quiere que permitamos en nuestras vidas?

La respuesta es ni aun se nombre.   Eso es. Nada.  Ni un susurro. Cero.

Efesios 5:3
Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos.
Dios no solo quiere que seamos libres de los pecados de adulterio y de relaciones sexuales fuera del matrimonio, quiere que eliminemos toda clase de impureza en nuestros pensamientos y acciones.  Quiere que sondeemos con profundidad nuestros corazones y saquemos de raíz la avidez sexual, que siempre busca nuevas emociones sensuales.

Esta es la misma clase de razonamiento que existe detrás de la vieja pregunta que surge en los grupos de jóvenes: ¿Hasta dónde se puede llegar?  ¿Un poquito de lujuria está mal?
“¡PERO ESO ES IMPOSIBLE!”
Lo que me gusto del título “Ni aun se Nombre” es que muestra con claridad que es algo que solo Dios puede hacer posible en tu vida y en la mía. La norma de Dios ni aun se nombre me lleva en seguida al final de mi propia capacidad y esfuerzo. Me recuerda que la norma de Dios es tanto más alta que las que yo me impongo que sol la victoria de la muerte y la resurrección de Cristo puede proporcionar el debido poder y el apropiado motivo que se necesitan para cambiar.
A FAVOR DE LA RELACIÓN SEXUAL
Algunas personas tienen la falsa idea de que Dios está en contra de la relación sexual.  Y en realidad, ¡está a favor de la  misma forma evidente! La inventó  ¡Qué pensamiento tan increíble!  La relación sexual apasionada fue idea de Dios. No lo molesta. 
LA PROMESA DEL PLACER
Si esperas alcanzar la victoria sobre la lujuria, debes creer de todo corazón que Dios está en contra de ella no porque se oponga al placer, sino porque está muy empeñado en él.

¿Deseas ser libre de la opresión de los deseos y de las acciones lujuriosas?  ¿Deseas librarte del yugo de la culpa y la vergüenza?
Dios nos ofrece a ti y  a mí la esperanza de una manera sorprendente.  No nos pide que  bajemos las normas hasta el lugar en el que pensemos que podemos cumplirlas por nuestra propia fuerza.  Nos llama a aceptar la norma de su Palabra: ni aun deben nombrarse la fornicación y toda inmundicia. Dios quiere que fracasemos en nuestra propia fuerza para que no nos quede otra opción que arrojarnos sobre su gracia.
Ese es el misterio de su plan.  Encontrarás su fuerza en tu debilidad.  Mientras te desesperar ante tus fracasos, encontrarás esperanza en Él.  Y mientras le das la espalda a la lujuria, descubrirás que el verdadero placer es algo que solo Dios puede dar.

Extracto tomado de: Joshua Harris. Ni aun se nombre. Guarda tu corazón de la inmoralidad sexual. Editorial Unilit, 2004. Un libro recomendado para jóvenes y adultos.  Si aun no lo tienes que esperas para comprarlo.