Un Ruego por los Pastores

El apóstol Pablo hizo una súplica clara, directa, a la iglesia de Tesalónica: “Hermanos, oren por nosotros” (2 Tesalonicenses 3:1).  Me encanta su sencillez.  Y parece ser subestimada desde el punto de vista emocional.  ¿Puede usted oír la profundidad de la necesidad que este apóstol siente por la ayuda de Dios?  “Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligro de ríos, peligro de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de falsos hermanos.  He pasado muchos  trabajos y  fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez” (2 Corintios 11:26-27).
Lo oímos de nuevo con más vehemencia en Romanos 15:30: “Les ruego…que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí”.  Aquí tenemos a un gran hombre.  Él tiene grandes talentos y una gran experiencia con Dios.  Su intelecto es brillante.  Es un guerrero espiritual valiente.  Es un instrumento escogido de Dios.  Y suplica por oración. “Oren por mí”.  “Únanse a mí en sus oraciones a  Dios por mí”.

¿Por qué?  Por dos razones:

1. Porque lo que más cuenta en el ministerio cristiano no lo puede lograr el hombre dejado a sus propias fuerzas.

  • No me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para que los gentiles llegue a obedecer a Dios (Romanos 15:18).
  • Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa.  Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo sino gracia de Dios que está conmigo (1 Corintios 15:10).
  • El que presta algún servicio, hágalo como quien tiene el poder de Dios.  Así será en todo alabado por medio de Jesucristo (1 Pedro 4:11).
  • El Dios que da la paz…los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad.  Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada.  A él sea la gloria por los siglos de los siglos (Hebreos 13:20-21).
2. Porque Dios ha establecido el mundo de modo que (a) la transformación moral y (b) los triunfos del ministerio, venga por medio la oración.

a) Transformación moral

  • Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio (Filipenses 1:9).
  • No hemos dejado de orar por ustedes…para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo.  Esto implica dar fruto en toda buena obra (Colosenses 1:9-10).
  • Oren para que no caigan en tentación (Lucas 22:40).
b) Los triunfos del ministerio
  • Pídanle que me libre de caer en manos de los incrédulos que están en Judea, y que los hermanos de Jerusalén reciban bien la ayuda que les llevo (Romanos 15:30-31).
  • Oren por nosotros para el mensaje del Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor (2 Tesalonicenses 3:1).
  • Oren también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio (Efesios 6:19).
  • Intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra las puertas para proclamar la palabra, el misterio de Cristo por el cual estoy preso.  Oren para que yo lo anuncie con claridad, como debo hacerlo (Colosenses 4:3-4).
Hablo a nombre de miles de pastores.  Humildemente suplicamos: oren por nosotros.  Que estos pasajes bíblicos sean su guía.  ¡ Imagínese lo que Dios puede hacer!  Sueñe con el efecto en oleadas a través de la nación, y a través de las décadas.  “Finalmente, hermanos, oren por nosotros”.
John Piper.  Prueba y Observa. Meditación 82, pp. 285-286. Editorial Vida.