Reflexiones sobre  el poder de saber lo correcto

Es asombroso que vez tras vez el apóstol Pablo confronta el no hacer lo correcto con el no saber lo que es correcto.  Por ejemplo:

Saber lo correcto evita continuar en pecado

¿Vamos a persistir en el pecado, para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera!…¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Romanos 6:1-3

Saber lo correcto impide que se prostituya la gracia

Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia?  ¡De ninguna manera!  ¿Acaso no saben ustedes que, cuando se entregan a  alguien para obedecerlo, son esclavos de aquel a quien obedecen?  Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.  Romanos 6:15-16

Saber lo correcto impide la jactacia.

 Hacen mal en jactarse.  ¿No se dan cuenta de que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? 1 Corintios 5:6

Saber lo correcto da poder para la buena resolución de las disputas.
¿Acaso no saben que los creyentes juzgarán al mundo?  Y si ustedes han de juzgar al mundo, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar casos insignificantes? ¿No saben que aun a los ángeles los juzgaremos? 1 Corintios 6:2-3

Saber lo correcto evita la fornicación

No saben;que sus cuerpos son miembros de Cristo mismo?  ¿Tomaré acaso los miembros de Cristo para unirlos con una prostituta?  ¡Jamás!  ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella?  Pues la Escritura dice: “Los dos llegarán a ser un solo cuerpo.”…¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños.  1 Corintios 6:15-19

Pablo está simplemente continuando el énfasis de Jesús, que dijo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libresJuan 8:32.

Por consiguiente, no se deje llevar por la corriente en su pensamiento.  No sea pasivo con su mente.  Más bien…

Si tu oído inclinas hacia la sabiduría
y de corazón te entregas a la inteligencia;
si llamas a la inteligencia
y pides discernimiento;
si la buscas como a la plata,
como a un tesoro escondido…
la sabiduría vendrá a tu corazón.
                   Proverbios 2:2-4, 10

John Piper. Prueba y Observa. Meditación 105, pp. 365-366. Editorial Vida.