Cinco Resoluciones
¿Hay alguna garantía bíblica para las resoluciones personales?  Algo muy cercano es el concepto bíblico de hacer votos y guardarlos.  “Hagan votos al Señor su Dios, y cúmplanlos” (Salmo 76:11).  Como todo lo demás de valor, se puede abusar de esto y convertirlo en una negociación presuntuosa con el Todopoderoso.  Pero no tiene que sera así.
Uno puede mirar en su propio corazón y ver la debilidad de la carne y decirle a Dios: “Sé que, si se me deja a mi propio arbitrio, arruinaré mi vida. No presumo de tener la capacidad en mí mismo de guardar las promesas o votos que te hago.  Te agradezco por la promesa bíblica de que tú pondrás reverencia en mi corazón para impedirme que te deje (Jeremías 32:40), y de que tú obrarás en mí lo que agrada a tu vista (Hebreos 13:21). Creo que un medio pequeño que has ordenado para impedirme que te deje es el hacer votos.  Por favor, muéstrame cuándo esto es apropiado, y concédeme la gracia de hacer lo que prometo.”
Estos son cinco peligros de la computadora y cinco resoluciones (o votos) que todos haremos bien en hacer.

1. PELIGRO: el anzuelo de la curiosidad constante

Las computadoras personales ofrecen una posibilidad interminable para el descubrimiento.  Incluso el ambiente básico de Windows puede consumir horas, días y semanas de curioso teclear y experimentar.  Patrones de color, diseños, protectores de pantalla, atajos, íconos, manejo de archivos, calculadoras, relojes, calendarios.  También están las interminables aplicaciones de software que consumen semanas de su tiempo seduciéndole a sus vericuetos.  Todo esto es muy engañoso, dando la ilusión de poder y eficiencia, pero dejándolo con un sentimiento de vacío y nerviosismo al final del día.

RESOLUCIÓN: Limitaré de forma estricta mi tiempo de experimentación en la computadora y me dedicaré más a la verdad que a la técnica.


2. PELIGRO: El mundo vacío de la (ir) realidad virtual

Qué triste ver a personas brillantes y creativas desperdiciando horas y días de sus vidas diseñando ciudades, ejércitos y aventuras que no tienen conexión con la realidad.  Tenemos solo una vida para vivir.  Todos nuestros poderes nos han sido dado por el Dios real para el mundo real que lleva a un cielo real y a un infierno real.
RESOLUCIÓN: Usaré mi energía constructiva y creadora no en la irrealidad de la “realidad virtual”, sino en la realidad del mundo real.
3. PELIGRO: “Relaciones” Personales con mi PC
Como ninguna otra invención, la computadora personal se acerca mucho a ser una persona.  Uno puede jugar juegos con ella.  Hay programas que dialogan con uno en cuanto a nuestra personalidad.  Nos hablan.  Siempre están allí para uno.  Ella es más lista que su perro.  El gran peligro aquí es que en realidad llegamos a sentirnos cómodos con esta “persona” electrónica manejable, y poco a poco nos alejamos de los tratos impredecibles, frustrantes y a veces dolorosos con los seres humanos.
RESOLUCIÓN: No reemplazaré el riesgo de las relaciones personales por la seguridad electrónica impersonal.
4. PELIGRO: El riesgo de las citas
“Cita; sustantivo: acuerdo (como entre amantes) para encontrarse”.  Los enredos sexuales empiezan en el tiempo privado que se pasa juntos, las conversaciones extendidas, y cuando se abre el alma.  Ahora esto se puede hacer bajo la absoluta privacidad de su nombre de correo electrónico privado.  Puede ser inmediato y “en vivo”, o demorado y “grabado”.  Uno puede pensar que “no es nada”; hasta que él o ella se asoman a la puerta de uno.  Ha sucedido ya demasiadas veces.
RESOLUCIÓN: No cultivaré ninguna relación de persona a persona con nadie del sexo opuesto que no sea mi cónyuge.  Si soy una persona soltera, no cultivaré tal relación con el cónyuge de otro.
5. PELIGRO: Pornografía en PC
De forma insidiosa que con los videos de categoría sexual, ahora podemos no solo ver, sino también unirnos a la perversidad en la privacidad de nuestra propia sala familiar.  La pornografía interactiva le permite a uno “hacerlo” o hacer que otros “lo hagan” usando el ratón de nuestra computadora.  Nunca la he visto; ni tengo la menor intención de hacerlo.  Mata el espíritu.  Aleja de Dios. Despersonaliza a las personas.  Apaga la oración.  Echa a un lado la Biblia.  Rebaja el alma. Destruye el poder espiritual.  Lo contamina todo.
RESOLUCIÓN: Jamás abriré ningún programa para estímulo sexual, ni compraré ni accederé nada pornográfico.

Las computadora, la Internet y el correo electrónico son regalos asombrosos de Dios.  Sí, son amenazas para nuestros horarios, corazones y familias…así como lo es el teléfono, el televisor, la radio, y otros cientos de juegos electrónicos de mano.  De todos los regalos de Dios se pueden hacer ídolos e incluso armas de rebelión contra el Dador.  Pero no tiene que ser así.
Más bien debo preguntar con el salmista: ¿Cómo puedo pagarle al SEÑOR  pro tanta bondad que me ha mostrado?  (Salmo 116:12).  Y debemos contestar, como él lo hace: “¡Tan sólo brindando con la copa de salvación e invocando el nombre del SEÑOR! ¡Tan sólo cumpliendo mis promesas al SEÑOR en presencia de todo su pueblo!”  (Salmo 116:13-14).  En otras palabras, cuando Dios nos ayuda, y él lo hace en todo momento todos los días, no le pagaremos con un salario laboral para saldar nuestras cuentas; sino que (vez tras vez) alzaremos una copa vacía de necesidad y clamaremos a él para que la llene.  Y con esa dádiva fresca de gracia guardaremos nuestras resoluciones, no en nuestra fuerza, sino en la fuerza de Dios “que llena la copa”.  Siéntese ante su computadora, haga sus votos, y alce la copa.
John Piper. Prueba y Observa. Meditación 45. pp. 167-169. Editorial Vida.