Algunos años atrás leí un artículo en la revista Newsweek acerca de un equipo de científicos, marido y mujer quienes estudiaban a los patos. Con el fin de observar sus hábitos, construyeron una cerca en un estanque, entonces los colocaron para observarlos. Durante sus investigaciones observaron entre las incidencias de los patos lo que ellos llamaron pandilla violadora. Si bien esto no fue escrito con muchas palabras, la conclusión del artículo decía esto: Si una pandilla violadora existe entre los patos, no debería sorprendernos que suceda también entre los seres humanos. Y es triste decir que, Newsweek no es la una única fuente de esta filosofía que “el hombre no es mejor que un animal”. Un artículo en otra publicación destacó una fotografía sobresaliente de un mono adulto sosteniendo a un mono bebé que había matado. La conclusión fue que si los animales podían matar a sus bebés, nosotros también podemos. Con los medios de comunicación promoviendo cosas semejantes, ¿Alguien está sorprendido que nuestra sociedad permita el aborto y la muerte de un millón y medio de bebés al año en este país?



Puedes ver, si nosotros no tenemos una perspectiva de la vida que es más alta que lo podemos tocar, probar y ver, no podemos apreciar que la vida no es un accidente de la evolución, sino un don de Dios y que debe ser preservada. En cambio, cuando la única dirección que podemos mirar es hacia abajo, concluimos que hemos avanzado un poco más que los animales. Y porque nos definimos a nosotros mismos por la creación, nos separamos a nosotros mismos de Dios- la fuente de toda buena dádiva y don perfecto. Por lo tanto, ¿hay alguna maravilla, que nos encontremos en una sociedad que justifique la conducta pecaminosa y malvada por apelar a los animales? Si no retenemos el conocimiento de Dios en nuestras mentes, sino más bien lo restringimos, experimentamos que Pablo claramente documenta en el primer capítulo de Romanos: la revelación de la ira de Dios. El resultado es que actuamos como los animales, y en el fin hacemos lo que aún los animales no hacen.
Estoy convencido que el gran problema en América hoy es que la gente no está pensando. Es un fenómeno cultural que se ha vertido sobre el interior de la iglesia. No solamente hay una falta de una manera de pensamiento cristiano- una “mente cristiana”-sino en absoluto hay una mente en todo. En nuestro día, la gente de esta era, cristianos y no cristianos por igual, no solamente no piensan. Actuamos y reaccionamos, pero no consideramos y contemplamos. Hay muchas formas para explicar este fenómeno: secularismo, relativismo, materialismo o solamente lo rápido que pasamos nuestras vidas. Pero no podemos sobreestimar el hecho que nuestra sociedad ha llegado a estar obsesionada con entretenimiento que nunca ha aprendido a pensar. Y esto es porque hemos abrazado la cultura de la televisión más que la cultura basada en la tipografía de nuestros ancestros.
No me malentienda; no estoy en una cruzada contra la televisión. Podría tan rápido mirar una película en la televisión como ir al cine. Es barato y puedo hacerlo en la comodidad de mi propio hogar. No hay nada de malo en eso. Pero debemos parar de creer que la televisión nos está haciendo pensar. La televisión no nos hace pensar; entretiene. Y no estoy sólo en esta opinión. Déjeme ilustrarle al apelar a un par de hombres quienes hasta donde sé, no son cristianos, pero entienden el medio de la televisión.

La “Vannatización” de América
En 1988 Ted Koppel, presentador del programa Nightline de ABC dio un discurso en la Universidad Duke. El escogió como su asunto a tratar los Diez Mandamientos. El inició por señalar que no eran las Diez Sugestiones sino más bien los Diez Mandamientos. Entonces procedió a ir a través de cada uno de los mandamientos y mostrar su relevancia en los grandes temas morales de nuestro día. El relacionó “no dirás falso testimonio” con los escándalos internos en el mercado de Wall Strett. “No cometerás adulterio” fue referido a los escándalos asociados con los tele-evangelistas. Etcétera. Pero lo que me impresionó más acerca de su discurso fue algo que dijo en el mismo principio, en la primerísima línea de su disertación. El dijo que “America ha sido Vannatizada.”

Ahora él conocía como nadie en la audiencia conocía lo que quería decir con el término acuñado, entonces pasó a explicarlo. Está “Vannatizada” como en “Vanna White” la sumamente atractiva y popular mujer del programa de televisión “Wheel of Fortune” (La Rueda de la Fortuna). Ella es, sin duda el principal factor en el éxito de este programa. Ella es imitada en todo el mundo: Hay una contraparte de Vanna en la televisión Alemana, Francesa, y aún Australiana.
La razón por la que ella es popular no es porque nos esté diciendo quien es ella, sino porque es una imagen sobre la pantalla y proyectamos sobre la pantalla nuestros sentimientos acerca de ella. Esta es la forma en que la televisión opera. Esta es la clase de medio que es. Por lo que si estás infeliz en tu matrimonio y dices, “hombre, deseo tener una mujer hermosa como ella,” ella llena este rol. O si eres una jovencita que estás iniciando a travesar la pubertad y estás un poco inquieta acerca de ti misma y de lo que llegarás a ser, ella podría ser tu hermana mayor y ¡quieres crecer para ser como ella! Vanna es todo lo que tú quieras ser. Koppel dijo, “Este es nuestro mundo”.
Sabes, pensamos que somos la generación mejor informada en la historia por causa de la televisión. La televisión está en cualquier lugar, leí en alguna parte que en América hay más televisiones que sanitarios instalados. Además están todo el tiempo: El promedio que un hogar mira la televisión es de seis horas por día. Y a causa de esto, pensamos que conocemos más que cualquier generación en la historia. Pero de hecho no es así. En lugar de ello, lo que la televisión está haciendo, si puedo ponerlo con franqueza, es entreteniéndonos para la muerte.

El entretenimiento corta cabezas
Neil Postman es un profesor de educación y técnicas especiales de comunicación en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Hace algunos años escribió un libro titulado Amusing Ourselves to Death (Divirtiéndonos a nosotros mismos para la muerte). Este era por completo acerca de la televisión, acerca de los cambios que han venido sobre el mundo occidental especialmente a la sociedad Americana como resultado de la televisión. El libro está dividido en dos partes. La primera analiza los cambios que la televisión ha traído al respecto, la segunda los efectos del compromiso televisivo para entretenernos.
En su primera sección de este libro, Postman contrasta nuestra era, la cual llama la era del entretenimiento, con la era anterior, la cual considera la era de la tipografía. En otras palabras, el mantiene que nuestra era ha traído un cambio fundamental de paradigma. Nuestra era está preocupada con entretenimiento; la anterior con comunicación y está por medio de la vía verbal. Cuando habla acerca de la era anterior como la era considerada como la era tipográfica, está hablando acerca de las palabras.

Lo que Postman está diciendo es esto: Las palabras trabajan de cierta forma. Por ejemplo, si estás tratando de comunicar un artículo, colocas lo que quieres decir. Algunas veces indicas tu punto por el encabezado, entonces lo desarrollas con argumentos para explicar porque esto es verdad y con respuestas a las objeciones. Entonces formas las conclusiones y haces las aplicaciones.
Cuando vienes leyendo un artículo escrito como este, lo lees cuidadosamente y con cierta cantidad de detalles. La gente admira algo que tiene sentido y está bien escrito, pero usualmente no rompe en aplausos después de leer una prosa cuidadosamente articulada. Puede ver, hay una cierta distancia allí, una distancia inherente en el medio escrito. Si no entiendes algo que lees, si usa un vocabulario que no entiendes, la distancia permite buscar las palabras. Si los conceptos son nuevos y necesitas un poco más de tiempo para asimilarlos, la distancia te permite hacerlo y continuar. La distancia habitual en la comunicación escrita permite la consideración y la contemplación esencial en el pensamiento.
La gente quien creció en una era de tipografía puede pensar en categorías racionales. Aún su discurso verbal refleja que conecta el conocimiento. Postman describe detalladamente lo que considera probablemente el período más grande y mejor informado en la historia Americana, el tiempo poco antes de la Guerra Civil Americana. En el debate que tomó lugar entre Abraham Lincoln y Stephen Douglas, gente común podía entender en un área abierta mientras los que debatían permanecían en la plataforma y hablaban. Lincoln y Douglas podían debatir temas de campaña por seis o siete horas y la gente podía permanecer y escuchar, siguiendo la discusión y comprendiendo los temas. Además, el debate era escrito y puesto en los periódicos y rápidamente atravesar el país. Aquellos quienes leían los reportes del periódico eran capaces de participar en los debates también. Postman dice que hemos perdido todo esto hoy porque lo que tenemos no es una era tipográfica una era donde la gente sabía cómo pensar porque habían sido preparados a pensar en palabras. En lugar de esto, tenemos una era donde sin lugar a dudas la gente no está preparada para pensar, están dejando de pensar porque están siendo entretenidos continuamente.
Ahora, esto no significa que no puedes tener temas educativos en la televisión, claro está, y Postman admite esto. Pero aún con programas educativos no consigues lo que piensas que consigues. Después de todo, para educar por medio de la televisión, debes tener fotografías y la necesidad de imágenes en sí mismo predetermina la importancia de la materia que puedes presentar. Por ejemplo, no puedes enseñar filosofía en la televisión. Este es un razonamiento abstracto. Sin embargo, puedes educar a niños acerca de la pesca en la profundidad del mar porque puedes mostrar bellas imágenes al estar en el mar y capturando peces. Pero básicamente sigues teniendo entretenimiento.
En la segunda sección del libro, Postman tiene un capítulo detallando los efectos de la televisión sobre la religión, y concluye que cuando colocas religión sobre la televisión, la religión llega a ser entretenimiento. Esta únicamente sobrevivirá en la televisión en el formato de entretenimiento. Y por mucho, los programas que están bien hechos son aquellos que están diseñados para entretener. Ya sea que sean un show de variedades, con el prerrequisito de tener número de canto y danza hecho en un arreglo Cristiano, ó que sean talk shows siguiendo las líneas de Mery Griffin; gente sentada alrededor y contando historias. Pero observa: No están hablando de teología. No están enseñando la Biblia. Están contando historias: “¡Mira lo que Dios hizo por mí!” y “”Escucha el milagro que sucedió en mi vida la semana pasada!” O están vendiendo un producto: “¿Qué milagro quieres, hermano? Mientras oras el milagro sucederá” Esto funciona muy bien en la televisión porque esto es entretenimiento.
Ahora, cuando Billy Graham está en la televisión, esta es una excepción. Billy Graham es un excepción en todo. Si la gente sintoniza la TV para mirar a Billy Graham, no es porque la televisión es buena, sino porque quieren escuchar lo que Billy Graham tiene que decirles. Hay también otras excepciones. Pero, en general, los programas bien hechos son aquellos que están en un formato de entretenimiento. Escucha lo que Postman dice, “CBS sabe que Walter Cronkite funciona mejor que la Vía Láctea y Jimmy Swaggart viene a ajustarse mejor que Dios.” Entonces, nos sorprendemos ¿por qué Swaggart fue tan popular en la Televisión? Postman dice, esto es porque, “Dios existe únicamente en la mente, mientras Swaggart está allí para ser alabado y adorado.” Él concluye, “No soy un teólogo, no puedo saber cuál es la palabra correcta para esto, pero pienso que la palabra para esto es blasfemia.”
Quizás estás diciéndote a ti mismo, “¿Qué diferencia tiene hacerlo? Si el entretenimiento es la forma como la televisión opera, ¿por qué no tener entretenimiento religioso? ¿Podría ser mejor tener esto que lo que las televisoras ofrecen? Y estoy inclinado a estar de acuerdo contigo, excepto por dos puntos. Primero, si la gente espera de la religión lo que ven en la televisión, entonces ha de venir una enorme presión sobre las iglesias para conformarnos al patrón del entretenimiento. Abandonemos la predicación expositiva, porque la gente no puede concentrarse mucho tiempo. Olvidemos la teología: La gentes no están interesadas en la teología, y no pueden seguir un argumento de ninguna clase. Vamos a darles historias divertidas, y que sean cortas. Así para los cultos de adoración, ¡traigamos cantos dinámicos para que la gente se sienta bien! Seguramente Dios nos bendecirá. Y sobre todo, no permitamos oraciones largas.
Postman pregunta, “¿Qué sucede cuando pones religión en la televisión?, ¿Qué pierdes?” Su respuestas es, pierdes todo lo que es importante, específicamente, un sentido de trascendencia. Esto es, Dios desaparece cuando la religión es puesta en la televisión. Y estoy preocupado que cuando la televisión sea permitida para redefinir nuestras iglesias, Dios desaparecerá también de ellas.

Mi segunda objeción es un punto que ya ha sido hecho: no debemos creer que la televisión nos está haciendo pensar. No es así. Si queremos aprender a pensar, debemos ir por un camino diferente. Bien, tenemos que dejarla apagada más a menudo y empezar a pensar.

El Pensamiento y la Iglesia
Entonces, ¿Cuál es la respuesta? ¿Qué hacemos para combatir la agenda del entretenimiento infiltrándose en nuestras iglesias? ¿Qué hacemos para dejar de ser entretenidos para la muerte y aprender a pensar? Debemos hacerlo por seguir las instrucciones de Pablo en Romanos 12:2 “Sed transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento.” Esto es la manera de hacerlo. La respuesta es estudiar la Palabra de Dios. Esto es como aprendemos no solamente a pensar sino a pensar como Dios lo hace. Usualmente digo, “Si no estás alimentándote de la Biblia todo el tiempo, estarás pensando como el mundo.” En vista de nuestra cultura televisiva, he cambiado lo que estoy diciendo a, “Si no estás alimentándote de la Biblia todo el tiempo, el mundo está entreteniéndote y al final no pensarás del todo.”

Esto presenta una oportunidad única a las iglesias de hoy. El mundo está lleno con entretenimiento y el entretenimiento es divertido y a la gente le gusta e irán a donde puedan tener un tiempo agradable. Pero tarde o temprano algunos estarán enfermos de ser entretenidos, son hechos a la imagen de Dios, tú lo sabes, y parte de la imagen de Dios es la capacidad de pensar. Ellos reconocerán que la vida es más que entretenimiento, más que sólo tener un tiempo agradable. Ellos vendrán a una encrucijada y dirán, “No hay más en la vida que esto. No hay más que únicamente entretenimiento, productos que vender, gastar mi dinero en lo que la gente quiere me compre. ¿No hay algo más importante que esto? Ellos vendrán buscando por una alternativa? Ahora, ésta nos será la vasta mayoría de la gente, pero será la gente con la quien Dios está trabajando. Las iglesias, si ellas no se han vendido a sí mimas al por mayor en la agenda del entretenimiento, serán una alternativa. “Sí, eres más importante”, les dirán. Eres infinitamente más importante porque eres hecho a la imagen de Dios. ¡Dios te ha hecho a su semejanza! Entonces las iglesias les guiarán a Jesucristo y les animarán a ser “transformados por la medio de la renovación de [sus] mentes.” Pero si las iglesias han absorbido la mentalidad del entretenimiento, si han perdido a sí mismas la habilidad de pensar, ofrecerán a los buscadores nada más que lo ya ha tenido. En lugar de señalar la senda de la justicia la cual es semejante, “a la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto,” estas iglesias serán semejantes a “nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados” y dejarán a los perdidos cuesta abajo de la senda y con la visión de Dios llegando a cubrirse de tinieblas. Entonces, como el artículo de Newsweek que referí al principio dijo, no serán mejores que muchos patos en un estanque.
Modern Reformation: Issue: “Wanted: Thinking Christians” July/August Vol. 3 No. 4 1994 Pages 4-7You are permitted and encouraged to reproduce and distribute this material in any format provided that you do not alter the wording in any way, you do not charge a fee beyond the cost of reproduction, and you do not make more than 500 physical copies. We do not allow reposting an article in its entirety on the Internet. We request that you link to this article from your website. Any exceptions to the above must be explicitly approved by Modern Reformation. Traducido por: Ed Osuna