Durante los últimos cuatro años, he hablado en una conferencia en la costa oeste denominada “Resolved” (Resuelto).  El nombre se deriva de las Resoluciones de Jonathan Edwards  y está dirigida a estudiantes universitarios y “de veinti tantos” en la próxima generación.  Siendo un joven de dieciocho y diecinueve años, Edwards escribió setenta resoluciones, las cuales se convirtieron  en su declaración  de misión  personal para guiar su vida.   Para iniciar la primera conferencia, hablé de la primera resolución de Edwards, lo que Edwards  determinó que sería la única y más importante búsqueda en su vida- la gloria de Dios.
El joven Edwards comenzó sus Resoluciones con lo que él deseaba colocar como el motor de su vida-una pasión del todo absorbente por perseguir la gloria de Dios.  “He Resuelto: que voy a hacer todo lo que creo que es de mayor gloria para Dios, para mi bien, provecho y gozo, durante toda mi existencia, sin nunca tomar en consideración el tiempo que eso conlleve, ya sea ahora o pasen muchas miríadas de edades.   He Resuelto:  hacer cualquier cosa que creo es mi deber, y que sea para el mayor bien y provecho de la humanidad en general.  He Resuelto: a hacer esto independientemente de las dificultades que enfrente, no importando cuántas o cuán grandes sean.”