Capítulo 1
La Supremacía de Dios en las Misiones a Través de la Adoración

La obra misionera no es la meta final de la iglesia. Lo es la adoración. Las misiones existen porque la adoración no existe. La adoración es absoluta, no así las misiones, porque Dios es la medida final de todas las cosas, no el hombre. Cuando termine ésta era, y los incontables millones de redimidos doblen sus rodillas ante el trono de Dios, las misiones se acabarán. La obra misionera es una necesidad temporal, pero la adoración permanece para siempre.4

Por tanto, la adoración es el combustible y la meta de las misiones. Es la meta final de las misiones sencillamente porque por medio de las misiones nosotros simplemente ayudamos a llevar a las naciones al incandescente deleite de la gloria de Dios. El objetivo de las misiones es el gozo de los pueblos en la grandeza de Dios ¡Jehová reina! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrense las muchas costas!(Salmo 97:1). “¡Alábenle, Dios, los pueblos, todos los pueblos te alaben! Alégrense y gócense las naciones”(Salmo 67:3–4). [¡Que te alaben, oh Dios, los pueblos; que todos los pueblos te alaben. Alégrense y canten con júbilo las naciones! (Salmo 67:3–4 NVI).]

La adoración es también el combustible de las misiones. La pasión por Dios en la adoración antecede a la proclamación de Dios por la predicación. No puedes recomendar lo que no aprecias. El misionero nunca exclamará, “Que se gocen las naciones” cuando no puede decirlo de corazón “Yo me regocijaré en Jehová…Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, Altísimo (Salmo 104:34; 9:2) Las misiones comienzan y terminan con la adoración.

Si a la búsqueda de la gloria de Dios no se le da prioridad sobre la búsqueda del bien del hombre(en los sentimientos del corazón) y sobre las prioridades de la iglesia, el hombre no será bien servido y Dios no será debidamente honrado. No estoy abogando que las misiones mengüen, sino que Dios se magnifique. Cuando la llama de la adoración arde con el calor del verdadero valor de Dios, la luz de las misiones brillará a los pueblos más lejanos de la tierra. ¡Y anhelo que ese día llegue pronto!

Donde la pasión por Dios es débil, el celo por las misiones será débil. Las iglesias que no están centradas en la exaltación de la majestad y la belleza de Dios, escasamente encenderán un deseo ardiente para “proclamar entre las naciones su gloria” (Salmo 96:3). Aun los incrédulos sienten la disparidad entre la audacia de nuestra pretensión sobre las naciones y la tibieza de nuestro compromiso con Dios.

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4 En la edición 2003 de este libro he añadido un apéndice para aclarar en gran detalle y aplicación lo que yo entiendo por “adoración” y como se relaciona la adoración con los “servicios de adoración” y la adoración de una obediencia práctica (Romanos 12:1–2). Está titulado “La Sencillez Interior y la Libertad Exterior de la Adoración Mundial:Reflexiones Sobre el Nuevo Testamento Como Una Visión Intercultural para las Misiones, No Un Manual para los cultos.” La tesis estudia el hecho de que el Nuevo Testamento no habla acerca de las formas visibles de adoración y radicalmente esta enfocado en la experiencia interior de atesorar a Dios Esta tesis es un libro de visión para las misiones en todas las culturas, no un manual de adoración para saber “como adorar” en nuestra cultura.

Este libro recientemente traducido en junio de 2007, es una gran bendición para la iglesia hispanoparlante, y puedes descargarlo gratis en Desiring God.