>Escucha a tu Conciencia

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” Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. Y actuar en contra de  la conciencia no es ni correcto ni seguro. “


Estas palabras forman una parte crucial de la respuesta fatídica de Martín Lutero a las autoridades de la Iglesia y el Estado cuando se le ordenó que se retractara de sus enseñanzas en la Dieta de Worms en 1521. El alegaba que su intención era no ser ni rebelde ni escandaloso, sino  fiel a la Escritura. Lo que Lutero declaraba no era tanto que él no se retractaría, sino que no podía retractarse.

Lutero utilizó la metáfora del  prisionero.  Él era como un hombre encadenado, encarcelado, sin opción de libertad, por lo cual él estaba dispuesto a hacer lo que las autoridades ordenaran.  Él no estaba restringido físicamente.  Los hierros que lo tenías sujetado eran de tipo moral.  Fue su conciencia la que fue capturada por el Espíritu Santo.

La única opción por la cual podría agradar a los hombres era la opción de actuar en contra de su conciencia. Actuar para los hombres era actuar en contra de Dios. Aunque había mucho en juego, la decisión fue en realidad  “nada difícil”.  La Escritura declara que todo lo que no proviene de la  fe es pecado ( Romanos 14:23 ).

Coram Deo (En la presencia de Dios)

Reflexionar sobre la siguiente declaración: “Actuar en nombre de los hombres es  actuar en contra de Dios.”

Pasajes de estudio adicional
Hebreos 10:22 
Hebreos 9:14 
1 Timoteo 1:18-19


Traducido de Ligonier Minisries por Lety Gil

>Eliminando la Mentira

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La inusual acusación de las Escrituras en contra de la humanidad caída puede ser vista en la triste conclusión de que “Todo hombre es mentiroso” ( Salmo 116:11 ). La mentira es un pecado endémico de la naturaleza humana caída, y que no se cura al instante por la regeneración. Es el rasgo característico que nos distingue claramente de Dios. Dios es un guardián del pacto, Él no habla falsedad. Nosotros somos quebrantadores del pacto, difundiendo mentiras, incluso en nuestras promesas.
Es Satanás quien es llamado el “padre de la mentira.” Lamentablemente, ha engendrado muchos hijos. Todos somos, por naturaleza, sus descendientes en este sentido. Fue la serpiente en el Edén, que pronunció la primera mentira: “No moriréis … seréis como Dios” ( Génesis 3:4 – 5). Por esta mentira a la raza humana fue seducida y se hundió en la corrupción.

El juicio de Dios sobre el mentiroso ha sido dado. Apocalipsis 21:8 declara que todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego. Si esto significa que cada uno que haya dicho una mentira va a terminar en el infierno, entonces todos nosotros estamos sujetos a la perdición.

Decir una mentira aunque sea una sola vez hace a la persona mentirosa. Ya que la Escritura afirma que todos los hombres son mentirosos, esto parece sugerir que todos perecerán. Pero esta no es la conclusión a la que la Biblia llega. Nuestras mentiras están cubiertas por la expiación. Pero esta gracia no es una licencia para mentir con impunidad. La mentira significa una grave ofensa en contra de Dios y del prójimo. Persistir en la mentira es incompatible con la santificación, y la persona que se caracteriza por el hábito de la mentira no es un cristiano.

Coram Deo (En la presencia de Dios)

¿Eres una persona que es Fiel a su palabra?

Pasajes relacionados

Salmo 116:11
Apocalipsis 21:8
Colosenses 3:9

Traducido por Lety Gil.

>Más Que Vencedores

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>¿Dios ama al pecador pero aborrece el pecado?

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>Remedios Preciosos contra las artimañas de Satanás

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A los amados y preciosos hijos e hijas del Dios Altísimo, sobre los cuales el Espíritu Santo me ha puesto por vigilante.
Amados en nuestro precioso Señor:
Cristo, las Escrituras, sus propios corazones y las artimañas de Satanás son las cuatro cosas principales que se deben estudiar y examinar.  El que abandone este estudio no podrá estar seguro en esta vida ni feliz en la venidera.  Es mi responsabilidad como cristiano- cuanto más como pastor- esforzarme en descubrir la plenitud de Cristo, lo vacías que son las criaturas, y las trampas del gran mentiroso.  He intentado hacer esto en el discurso siguiente, según la medida de gracia que he recibido del Señor.  En tiempos, Dios aceptó un puñado de flor de harina como sacrificio (cf. Lv. 2:2; 5:12) y de pelo de cabra como oblación; y sé que no han aprendido del Señor a menospreciar “el día de las pequeñeces” (cf. Zac. 4:10).

Amados, como Satanás ha caído de la luz a las tinieblas, de la felicidad a la desgracia, del Cielo hasta el infierno, de ser un ángel a ser un demonio, está tan carcomido por la malicia y la envidia que intentará por todos los medios hace que los demás sean eternamente desgraciados como él mismo.  Como está excluido del Cielo y “guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (cf. Judas 6), emplea todo su ingenio y poder en llevar a los hijos de los hombres a compartir su mismo estado y condenación.  Satanás ha sembrado el pecado en nuestras almas de manera que, en cuanto nos tienta, estamos dispuestos a asentir; en cuanto trama algo contra nosotros, nos vence.  Si muestra a los hombres algo de la hermosura y gallardía mundanas, ¡qué pronto caen a sus pies para adorarlo!  
El diablo incita a cada uno a caer en el pecado al que más se inclina su corazón.  Si David se enorgullece de su pueblo, Satanás lo incitará a contarlos para aumentar su soberbia (cf. 2 Samuel 4).
Si Pedro es esclavo del temor, Satanás lo incitará a reprender y negar a Cristo para salvar su propia piel (cf. Mateo 16:22; 22:69-75).  Si los profetas de Acab lo halagan, enseguida el diablo se convierte en espíritu de mentira en las bocas de cuatrocientos de ellos, y lo halagarán hasta arruinarlo (cf. 1 Reyes 22).  Si Judas es un traidor, Satanás entrará enseguida en su corazón, haciendo que venda a su Maestro por dinero, cosa que nunca habrían hecho los paganos (cf. Juan 13:2).  Si Ananías miente en su propio beneficio, Satanás le llenará el corazón de manera que mienta al Espíritu Santo ante testigos (Hechos 5:3).  A Satanás le encanta navegar según los vientos prevalecientes, adaptando las tentaciones al estado e inclinaciones de cada uno.  Si uno prospera, lo tienta a negar a Dios (cf. Prov. 30:9); si está pasando por dificultades, lo tienta a desconfiar de Dios; si le falta conocimiento, lo tienta a tener un bajo concepto de Dios.  Si tiene la conciencia tierna, lo tienta a ser aún más escrupuloso; si la tiene endurecida, lo tienta a sentir una seguridad carnal.  Si uno es valiente, lo tienta a la presunción, si es tímido, a la desesperación; si es flexible, a la inconstancia; si es rígido, a la impenitencia.
Proceden del poder, la malicia y sutileza de Satanás todas las conspiraciones, estratagemas, artimañas y maquinaciones que hay en el mundo para matar almas.  Dispone de varios ardides para atraerlas al pecado, de distintas estratagemas para evitar el santo servicio, y de numerosas artimañas para mantener al alma llena de tristeza, tropiezos, dudas y preguntas.
Satanás tiene numerosas maneras de destruir a grandes y honorables, sabios y eruditos, ciegos e ignorantes, ricos y pobres, y a los santos verdaderos y los nominales.
Durante un tiempo deja de tentarnos para nos creamos seguros y bajemos la guardia; en otros momento parece huir para que nos enorgullezcamos de la victoria.  Durante un tiempo fijará nuestra mirada en los pecados de los demás para hacer que nos envanezcamos; en otro momento nos hace fijarnos más en las virtudes ajenas que las propias para abrumarnos.
Es tan fácil contar las estrellas o la arena del mar como enumerar todas las artimañas de Satanás, pero se exponen en la presente obra las más importantes, con las cuales hace más daño a las preciosas almas humanas, y los remedios prescritos para ellas.
Amados, me parece necesario dar cuenta fiel ante mis hermanos y el mundo de los motivos para la publicación de esta obra.  Bien se podría decir que nunca antes se ha escrito más y, sin embargo, practicando menos que en la actualidad. Estos son los motivos:
Motivo 1.  Porque Satanás tiene más influencia en los hombres y más ventaja sobre ellos- con el viento a su favor, como quien dice- de los que se imaginan.  El conocimiento de esta gran ventaja es la mejor manera de derrotarlo, fortaleciendo el alma para resistir y vencer.
Motivo 2.  La importunidad de mis hermanos, junto con la de muchos otros “preciados hijos de Sión” (cf. Lam. 4:2) me ha vencido después de luchar por mucho tiempo con Dios, mi propio corazón y otras personas, obligándome al final a hacer lo que al principio era muy contrario a mi inclinación y decisión.
Motivo 3. La extraña oposición que sufrí de parte de Satanás durante el estudio de esta obra me ha incitado a realizar un mayor esfuerzo, al saber que Satanás lucha ferozmente por evitar que salgan a la luz aquellas cosas que pueden sacudir y derrotar su reino de tinieblas, engrandeciendo el Reino y la gloria del Señor Jesucristo en las almas y vidas de los hijos de los hombres.
Motivo 4. Resulta muy útil para personas de todas clases, posiciones y rangos sociales.  Es el ungüento para toda llaga, la venda para toda herida, y el remedio para todas enfermedad, especialmente aquellas que hacen más daño a las almas y arruinan el Estado.
Motivo 5. No sé de ningún otro que haya escrito acerca de este tema; todos los libros que he leído se han limitado a tocarlo brevemente, lo cual me ha animado aún más en el empeño, para que otros que tienen mejores cabezas y corazones se estimulen a emplear sus talentos en la investigación de las artimañas de Satanás y dar a conocer los mejores remedios para ayudar a las almas a triunfar sobre todas sus estratagemas.
Motivo 6. Tengo muchos amigos preciados en distintos países que anhelan que les llegue algo de mi pluma, ya que no pueden oír mi voz.  En el pasado, con al ayuda del poderoso Dios de Jacob, les he servido de alguna pequeña ayuda; y espero y confío que el Señor también bendecirá este proyecto, ya que en parte es fruto de sus deseos y oraciones.
Motivo 7. Finalmente, como no sé el tiempo que me puede quedar de vida, ni cuándo me quitará la muerte toda oportunidad de servir a Cristo y a las almas en este mundo, quiero sembrar alguna semilla espiritual entre mis hermanos, para que, cuando abandone el tabernáculo de este cuerpo, el amor y los gratos recuerdos de mis hermanos que goza mi alma les hagan escoger a este libro por compañero y emplear este unguento celestial para todos los cambios internos y externos.  Espero que, con la bendición del Señor, sea eficaz para sanar todas sus heridas, como lo fue el mirar la serpiente de bronce para los que fueron mordidos por las serpientes ardientes (cf. Nm. 21:6-9).  Les dejo este libro como legado de amor, y deseo que el Señor lo haga mucho más dulce que los legados carnales dejados por los nobles de este mundo a sus seres queridos. 
Extracto tomado de: Thomas Brooks. Remedios preciosos contra las artimañas de Satanás. pp. 24-27. El Estandarte de la Verdad. 2009.
Publicado por primera vez en inglés en 1652 con el título Precious Remedies Against Satan´s Devices.

>Signos Masculinos-3ra. parte

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Las Joyas (Aretes, Piercing y Tatuajes)

Los mismos temas surgen cuando consideramos los asuntos de las joyas.  ¿Cómo debemos entender lo de llevar aros en la cejas y cosas por el estilo?  Comúnmente, los cristianos se van por las ramas en temas como estos, pero lo hacen sobre la base de algún tipo de valores tradicionales.  Sin embargo, la desintegración de la cultura que vemos a nuestro alrededor nos debería haber enseñado hace tiempo, que nuestros valores tradicionales no son más que paredes de barro para detener las olas del mar.
Muchos cristianos simplemente asumen que su disgusto por los “aretes” está relacionado al hecho que no les gusta estar al día con la moda.  Cuando ellos ven que toda la cultura se mueve en esa dirección se sienten como si no tuvieran bases bíblicas para decir no.  Y si ellos tuvieran que decir no, no saben como podrían justificarlo bíblicamente.
La actual manía por al auto mutilación y por hacerse agujeros es una clara manifestación de un sentimiento profundamente pagano de rebeldía contra Dios.  Debemos asegurarnos de darles la oportunidad a los incrédulos de explicar por qué hacen lo que hacen.  La muy diseminada práctica de la modificación corporal y la mutilación es un fenómeno religioso de primera magnitud.  Cualquiera que tenga una postura distinta a esta es porque no está escuchando lo que el mundo está diciendo.  La ironía está en que muchos de los imitadores de tales prácticas, que encontramos en la iglesia en la actualidad, están insistiendo simultáneamente que pongamos mucha atención a lo que el mundo está haciendo; pero al mismo tiempo, estudiosamente ignorando el significado de lo que el mundo está diciendo.
Los que hacen orificios (una pequeña industria ha nacido alrededor de esta práctica) por una pequeña suma, pueden hacerles orificios en sus labios, cejas, lenguas, narices, senos, ombligos y en los genitales.  Sin embargo,  algunos cristianos persisten en decir:  “no podemos decir que estas cosas son bíblicamente pecaminosas”.  ¿Qué es lo que tiene que pasar?  ¿un tatuaje que diga:  “yo amo al diablo”?  Nuestra realidad debe entenderse como una manifestación cultural de una subyacente pérdida de la fe y de la coherencia.  Hombres y mujeres necesitan un sentido de pertenencia.  Si no tienen ni anhelan la marca del bautismo, eventualmente se van a hacer un orificio sobre sí mismos y tomar así la insignia de la esclavitud a la rebelión contra Dios.  La rebelión contra Dios necesariamente involucra esclavitud al pecado, esclavitud a los malos deseos, esclavitud a la vanidad, y esclavitud al hombre.
En la Biblia, el hacerse orificios claramente significa subordinación: “Entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial.  Su amo lo horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre (Éxodo 21:6; Deuteronomio 15:7).  Cuando se iba a esclavizar a un hombre, se le tenía que horadar la oreja.  Además, una forma particular de mutilación estaba prohibida en Israel:  ” No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy Jehová” (Levítico 19:28).  Los sacerdotes de Baal servían  a su dios de dicha manera: “y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos” (1 Reyes 18:28).  En Proverbios 8 se dice que el que odia a la sabiduría ama la muerte, y que ama a lo que lleva a la muerte, tal como lo es el drogarse a sí mismo, o desfigurarse el cuerpo con tatuajes o llenárselo de aretes. 
Otra respuesta engañosa a todo esto podría ser:  “Bueno, hay muchos ejemplos de varones en la Biblia que se ponían aretes”.  Los israelitas utilizaron sus aretes para hacer el becerro de oro (Jueces 8:24), y los varones de Israel podían horadar las orejas (Deuteronomio 15:17).  Pero en estos hechos se deja de lado la verdad de que dichos hombres o estaban saliendo de la esclavitud o estaban haciéndose esclavos.  Horadarse el cuerpo es una señal de esclavitud.  Los ismaelitas no eran parte de Israel y por lo tanto podían ser esclavos.
Otra respuesta engañosa entre los cristianos podría ser:  “Bueno, nunca iría tal lejos”.  Pero esta no es una manera cristiana de pensar.  Antes de preguntarnos cuánto de algo debemos hacer, debemos primero preguntarnos qué es lo que significa ese “algo”.  Esta práctica nuestra es un resurgir la mentalidad (una mentalidad de esclavo) que la Biblia condena: “Comprados fuisteis por precio; no os hagáis esclavos de los hombres (1 Corintios 7:23).
Esto, por supuesto, nos hace preguntarnos si la subordinación es algo necesariamente mala.  Claro que no lo es.  En la subordinación piadosa de las esposas a los esposos existe una subordinación bíblica.  Por esta razón es completamente apropiada que una mujer piadosa lleve aretes (Ezequiel 16:12) o que la cultura permita llevar aros en la nariz (Génesis 24:30; Ezequiel 16:12; Éxodo 35:22).  Pero incluso en esos casos se habla de moderación, porque las mujeres cristianas son mujeres libres solamente deben someterse a sus esposos de manera que no deben encadenarse a sí mismas.  Su propósito  en ponerse joyas es el de ser atractivas para sus esposos y deben hacerlo con modestia (1 Timoteo 2:8-10).  Sin embargo, el propósito de horadarse el cuerpo no es el de ser atractivo  sino lo opuesto: la intención de ser repulsivos.  Una dama que se ponga un collar de perro está diciendo mucho de lo que piensa de sí misma.  No tenemos que estar de acuerdo con su propósito para entenderlo.
Tomado de: Douglas Wilson.  El Esposo y su liderazgo Bíblico. pp. 61-64

>Signos Masculinos-2da. parte

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>El Cabello

Moda Unisex ó Afeminada
La Biblia nos enseña también, quizás más de lo que queremos saber, sobre el tema del cabello y su longitud.  El pasaje que nos da una mayor información sobre este tema es muy importante y vale la pena citarlo:

Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.  Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (1 Corintios 11:2-16).

En el versículo 14 Pablo nos enseña que las distinciones de la longitud del cabello entre el hombre y la mujer son naturales y no culturales.  El hecho que a las mujeres se les dé el cabello largo es parte del orden creado de Dios, y los hombres deben tener el cabello corto por la misma razón.

Algunos han tomado este pasaje para afirmar que las mujeres deben llevar velo, pero nada de esto es el propósito de este pasaje.  Pablo afirma que el pelo les es dado a la mujer como un velo natural (versículo 15).  Ciertamente, si una mujer con cabeza rapada se convierte, ella tendría que llevar velo hasta que le crezca el cabello.

Podríamos decir, “Ah, bueno”, tratando de pelear con el apóstol, “¿Cuán largo es largo? ¿cuán corto, es corto?”  La respuesta es realmente muy simple: la misma naturaleza nos debe enseñar esta lección.  Con frecuencia nos convertimos en despedazadores lógicos solamente porque la Biblia contradice nuestros gustos.  Cuando miramos a alguien en la calle  ¿es posible describir que es una chica o un chico con cabello largo?  Claro que sí.  Esto es lo que hacemos todo el tiempo cuando describimos a otros.

Lo largo o lo corto son términos comparativos.  El cabello no sería largo si lo comparamos con un largor de 500 kilómetros.  Y Pablo demanda que en tales comparaciones, los hombres tengan el cabello corto y las mujeres el cabello largo.  Pero algunos pueden ir más allá, e insisten en la clase de vestido que se puede encontrar en una universidad fundamentalista.  “De cinco centimetros para abajo se considera corto”.

La Biblia no demanda que los varones se corten el cabello tipo militar.  Requiere que tenga cabello corto en relación a las mujeres.  En particular, un hombre debe tener el cabello más corto que el de su esposa.  La misma naturaleza enseña esto a quienes usan sus cabezas para pensar.  Puede que un hombre tenga el cabello por sobre sus orejas y, aún así, tenerlo más corto que el de su esposa que tiene el cabello hasta sus espaldas.  Este pasaje prohíbe dos cosas: La primera es que se invierta el uso de la longitud del cabello, es decir, que el hombre tenga el cabello largo y la mujer cabello corto; y lo segundo es que prohíbe la confusión andro génica, en donde la longitud del cabello deje de ser relevante para distinguir los hombres de las mujeres. 

Aunque las mujeres deben tener el cabello largo, sin embargo, hay un sentido en el que el hombre debe tener mucho más pelo que las mujeres.  Uno de los padres apostólicos llamado Clemente de Alejandría lo dijo en forma tajante cuando declaró: “es por lo tanto impío el desacralizar la vellosidad como símbolo de masculinidad”.  Clemente enfrentaba una batalla con la práctica de depilarse (afeitarse) la vellosidad del cuerpo de la Roma degenerada.  Él batallaba contra la rampante moda de la vestimenta afeminada de su tiempo y se enfrentó de manera mucho más consistente de lo que nosotros lo estamos haciendo. 

Mientras que la mujer debe tener el cabello largo, lo cual es su gloria, a los hombres se les ha dotado con más vellosidad.  Particularmente, por ejemplo, al hombre se le ha dado barba.  No estoy tratando de decir que sea pecado en alguna manera el hecho de andar bien afeitados, sino que la Biblia enseña que la barba es un signo de honor masculino.  En una cultura como la nuestra, donde lo unisex está a la orden el día, no debe sorprendernos que cada vez sea más raro encontrar hombre con barba, y que sea mucho más común el afeitarse los cuerpos.  Cuando quiera que los hombres quieran parecerse a las mujeres la barba frustra dicho efecto.

Cuando los emisarios de David fueron insultado, el rey fue muy amable con ellos: “y el rey les dijo: quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y después volved” (2 Samuel 10:4-5; 1 Crónicas 19:5).  Afeitarse la barba era un signo de pena y dolor como se nos dice en Jeremías 41:5 “Ochenta hombre vinieron de Siquem, de Silo y de Samaria, con las barbas rapadas, las vestiduras rasgadas y cubiertos de incisiones, y con ofrendas de cereal e incienso en sus manos, para llevarlo a la casa de Jehová”.  Esdras responde a la calamidad de la misma manera:  “Y cuando oí este asunto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté atónito” (Esdras 9:3, comp. con Isaías 15:2).

En la Biblia se habla con respeto de la barba.  La unidad de los santos se expresa en función de aceite precioso sobre la barba:  “es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras” (Salmo 133:2).  Sabemos que Jesús tenía barba, no de alguna descripción del Nuevo Testamento sino de la profecía de Isaías:  “Jehová Dios me ha abierto el oído; y no fui desobediente, ni me volví atrás.  Di mis espaldas a los que me herían, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba:  no escondí mi rostro de injurias y esputos (Isaías 50:5-6).

Todo esto se enmarca dentro de las diferencias que Dios quería que se mantengan entre los Israelitas y los Cananitas: “no se harán tonsura en la cabeza, ni se rasurarán los bordes de la barba, ni se hará sajaduras en su carne” (Levítico 21:5); “No cortareis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, ni dañareis los bordes de vuestra barba (Levítico 19:27).

Esto parte del código de santidad que fue cumplido en Cristo (Efesios 2:14-15), de modo que no estamos diciendo que los hombres tienen que tener barba.  Este es un tema en donde tenemos que hacer prevalecer la libertad cristiana.  Pero al mismo tiempo, debemos recordar que, en su misericordia, Dios le ha dado al hombre la oportunidad de asegurarse que nadie confunda su sexo y que una declaración como ésta es completamente apropiada para una época como la nuestra.  Aunque no es necesario dejarse la barba, es necesario rechazar el odio que actualmente existe contra el dejarse crecer la barba.  Según las Escrituras, la barba es un signo de honor masculino.

Tomado de: Douglas Wilson.  El Esposo y su liderazgo bíblico. pp. 56-61.

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